Los trihalometanos (THMs) son subproductos de desinfección que resultan de la cloración de las aguas y que se forman al reaccionar el cloro utilizado en el proceso de cloración y la materia orgánica presente en ella. La química de estas reacciones no es todavía muy bien entendida. Sin embargo lo que sí están muy claros son los factores que influyen en ella: el nivel de concentración de la materia orgánica presente en el agua, el tiempo de reacción, la concentración de cloro añadido, la temperatura y el pH utilizado durante el proceso. Estudios recientes muestran que las variaciones estacionales están correlacionadas con la calidad inicial del agua y la temperatura de esta, lo cual puede explicar el que se haya producido este episodio ocasional. El agua de consumo humano constituye la principal vía de exposición del hombre a estos compuestos, y puesto que son compuestos tóxicos su presencia en este medio está limitada por la Directiva Europea 98/83/CE a 100 microgramos por litro y por lo tanto debe ser controlada rigurosamente. Sin embargo, al igual que la mayoría de las sustancias tóxicas un consumo ocasional de agua potable con un nivel superior al permitido no debe representar un problema de salud.
Pilar Bermejo es catedrática de Química Analítica de la USC