Mucho más que gritar ¡árbol va!

La tala no es un juego de niños. Es una operación compleja que requiere preparación y experiencia y que en abril se cobró tres vidas en Galicia


Redacción / La Voz

Tres personas murieron en abril en Galicia mientras realizaban tareas en el monte. El martes 14 perdía la vida en Vilalba un hombre de 44 años tras caerle encima un tronco de eucalipto. Al día siguiente, un jubilado de la industria maderera perecía en el municipio lucense de Pantón aplastado por un roble. Solo unas horas después, el jueves 16, un hombre de 69 años murió en un monte de Ponteceso cuando trataba de retirar un pino seco de grandes dimensiones. Los tres realizaban labores de tala, la operación con más siniestros graves y mortales en la actividad forestal en Galicia, hasta el punto de que, según el Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (Issga), prácticamente el 50 % de los accidentes de consideración que se producen en el sector tienen lugar mientras los operarios realizan esta actividad.

Según ha detectado el departamento de la Xunta, un importante porcentaje de los accidentes graves y mortales ocurren cuando se realizan operaciones que implican el manejo de maquinaria forestal, y las formas más comunes en las que ocurren son por caída de árbol (39,6 %), como ocurrió en los tres casos más recientes, o por un golpe o un corte con la motosierra (17 %).

Aunque la seguridad total es una quimera, una correcta planificación y organización de los trabajos puede reducir la siniestralidad de un sector que, según los datos del Issga, se cobró en Galicia la vida de cuatro personas cada año en el 2009, el 2010 y el 2011 y que este año lleva tres fallecidos en otros tantos días.

La primera premisa que dejan clara los expertos en seguridad laboral en el sector es que la tala no es un trabajo para aficionados. Por el contrario, es una operación compleja que requiere conocer el comportamiento de los troncos, experiencia - el 66,67 % de los accidentes graves y mortales registrados en Galicia entre los años 2009 y 2011 los sufrieron personas que llevaban menos de tres meses en el puesto de trabajo- y ciertas condiciones físicas. Aún así, antes de iniciar el trabajo de campo los profesionales deben definir a la perfección las tareas y las responsabilidades de los trabajadores. Solo con las instrucciones precisas y las herramientas y la vestimenta adecuadas pueden los operarios encaminarse hacia el monte.

Al menos dos personas

Según un informe elaborado por EFA (European Financial Advisor) y el GEOPA (Grupo de empleadores de las organizaciones profesionales agrarias de la Unión Europea) y publicado por la Comisión Europea, es conveniente fomentar la rotación de las tareas con el fin de mantener la atención y reducir las posturas de trabajo prolongadas. Según sus recomendaciones, ninguna persona debería trabajar en un lugar tan aislado que no sea capaz de pedir ayuda, y por supuesto en toda operación deberían participar al menos dos trabajadores.

Antes de iniciar el proceso de derribo de un árbol es necesario asegurarse de que no haya ninguna otra persona situada a una distancia inferior al doble de la altura del tronco. El siguiente paso es decidir hacia dónde se desea que caiga el árbol, teniendo en cuenta la dirección del viento, su intensidad, la inclinación del terreno y los obstáculos que existan en la zona de operaciones.

Pero todavía hay más factores que deben tenerse en cuenta. El ejemplar que vaya a talarse debe ser cuidadosamente examinado para determinar si está en buenas condiciones o sufre podredumbre, si hay riesgo de que caigan ramas o si está inclinado. Aunque los árboles tienen una dirección natural de caída, es hasta cierto punto posible hacer que caigan hacia otro lugar. Pero para ello es necesario saber cómo hacerlo y tener la experiencia y las herramientas adecuadas. Toda precaución es poca.

Prevención desde mucho antes de llegar al bosque

La tala de árboles es una tarea que requiere mucha precaución. La prevención comienza antes incluso de llegar al monte y de que empiecen las operaciones sobre el terreno. Un operativo de este tipo requiere una cuidadosa planificación, tal como explica un documento elaborado por el técnico Vicente Manso para Entrefor.

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