La Audiencia ejecutará de manera inminente la pena de cárcel contra este agresor sexual
09 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.¿Cómo es posible que una persona condenada a ocho años de prisión por abusar de sus dos hijastras esté en libertad?. Esta es la pregunta que desde ayer se hacen muchos pontevedreses, estupefactos al conocer que el Baltasar que apareció ante los niños en la fiesta de Reyes de Mourente estaba condenado por agredir sexualmente a una de sus hijas y abusar de la otra.
Y sin embargo, esta situación no es ni mucho menos anormal. Son muchos los condenados a penas que implicarían su ingreso en prisión que permanecen a la calle a la espera de ver si prosperan o no sus recursos. En la gran mayoría de ocasiones, se trata de individuos que, como el brasileño, carecían de antecedentes penales o que, a lo sumo, los tenían cancelados, de tal modo que la sentencia condenatoria aún no había sido declarada firme.
En este sentido, la lógica invita a pensar que una persona que ya ha sido condenada a una penal elevada en primera instancia -en este caso, eran ocho años que luego se redujeron hasta los siete y medio- debería ingresar en la cárcel a la espera de que se resuelva su recurso. Pero lo habitual es que los jueces y magistrados adopten la decisión de privarlo de libertad teniendo en cuenta una serie de circunstancia. La principal suele ser si hay o no riesgo de fuga, pero también se pondera si cabe la posibilidad de una reiteración delictiva.
En cualquier caso, tras el pronunciamiento del Tribunal Supremo confirmando, a grandes rasgos, lo que ya había sustentado la Audiencia Provincial, este ciudadano brasileño asentado en Pontevedra previsiblemente no podrá evitar su ingreso en la cárcel. De hecho, las fuentes consultadas precisaron que los magistrados de la ciudad del Lérez ejecutarán de manera inminente la condena impuesta.
Análisis Condenado a ocho años y en libertad