Una pirómana de A Rúa de Valdeorras mantuvo en vilo a los vecinos del barrio tras provocar hasta 14 incendios en casas y coches en 14 días
27 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Salía de casa temprano, cuando estaba amaneciendo. Otras veces prefería la hora después de la cena. Y en otras ocasiones eligió la madrugada. Siempre con un mechero; y a veces también con una pastilla de encendido o con papeles. Durante casi dos semanas nadie supo quien era, pero desde el principio había sospechas. Se confirmaron el día de Navidad, por la mañana, con la detención de M. L. R. J., de 52 años, la presunta pirómana que mantuvo en vilo a los vecinos del barrio de Fontei (en A Rúa de Valdeorras). Llevaba encima una pastilla de encendido similar a la que se había utilizado en otros de los 14 fuegos que se le imputan, en inmuebles y vehículos. Algunos se quedaron en conatos. Todos a escasos metros de su casa. Tras su detención se mostró muy alterada, por lo que el juez decretó su puesta en libertad y su derivación al Hospital Comarcal de Valdeorras para que la examinase un psiquiatra.
El primer fuego fue el día 14. Eligió el bajo de un inmueble que es utilizado para guardar leña. Aprovechó las rendijas de la puerta para tirar la mecha y se fue. Era de madrugada. El fuego reventó una tubería, así que la caída a chorro de agua fue apagando las llamas. Eso salvó la barriada, de cinco viviendas. Al ser casas viejas, las vigas de madera son compartidas, por lo que de haber prendido, se habría propagado con celeridad. «Foi sorte da tubería, porque había dous camións de leña aí metidos, e era leña para queimar; se prende, ardía todo», explicaba ayer el propietario del galpón, que recibió la noticia de otro vecino que, al levantarse a las cinco de la madrugada para ir a trabajar, vio que salía mucho humo del inmueble. «Pero cando chegamos xa estaba case apagado porque a auga xa fixera o traballo», añadía.
Precisamente el hombre que dio la alarma se quedó sin coche días después, también a consecuencia de otro incendio achacado a la misma mujer. El vehículo (que ya fue enviado para chatarra) ardió en la puerta de la vivienda de Efigenia Garrido, a quien ayer se le saltaban las lágrimas recordando lo ocurrido. «Despois de queimar o coche, volveu aquí para prender na miña porta», contaba, mientras señalaba los restos del fuego en la parte baja de la entrada a su vivienda. Reconocía que «aínda teño o medo no corpo».
Estos son tres de los fuegos que se le imputan a la pirómana, todos en apenas diez metros. Y apenas caminando cien se puede hacer el recorrido por los 14 que se le achacan. Entre ellos el de la puerta de un octogenario que tuvo que ser evacuado en ambulancia al hospital el día de Nochebuena tras intoxicarse por el humo provocado por el fuego. Algún vecino incluso cambió la puerta de madera por una de chapa para evitar nuevos incendios, «porque tampouco sabíamos o tempo que ía pasar hasta que se detivera ao causante», confesaba la víctima del primer fuego, que reconocía problemas de convivencia con la detenida. No es la única. No es difícil encontrar testimonios de gente que tuvo algún enfrentamiento con la mujer.
En algunos casos, las llamas fueron detectadas con rapidez, por lo que no siempre se llamó a los bomberos. En otros casos, su presencia fue necesaria. Por dos veces, dos galpones en situación «complicada», según fuentes del equipo de extinción. La estructura del barrio hizo temer por los inmuebles contiguos, tal y como explicaba el alcalde, Avelino García.
La detención de M. L. R. J. no causó gran sorpresa. Varios vecinos confesaban que siempre dudaron de la mujer «porque saía pasear a horas moi raras». Pero había más. «A veces era ela mesma a que avisaba de que había lume, sempre era a primeira en decatarse? que casualidade», decía, al tiempo que señalaba uno de los últimos conatos. «Este pouco ardeu, aquí non puxo mecha», resaltaba. Si la detención no causó sorpresa, sí la previsión de que la mujer pueda volver a su casa. «Eu aínda estou temblando», decía Efigenia Garrido. Si la mujer regresa, la Guardia Civil intensificará la vigilancia.