Antonio Maroño Cal: «Las cosas se pervierten cuando las decisiones dejan de ser técnicas»
GALICIA
Maroño Cal reivindica el papel del arquitecto en la planificación del territorio
07 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Hace algo más de año y medio que Antonio Maroño Cal (A Coruña, 1965) tomó posesión como decano del Colexio de Arquitectos de Galicia. Desde entonces trabaja con el objetivo de impulsar a un colectivo en proceso de reconversión y reivindicar el papel que debe tener el arquitecto en la planificación del territorio.
-Acaban de reunirse con la Xunta por la Lei do Solo, ¿qué les parece el anteproyecto?
-Tenemos varios grupos de compañeros que están trabajando a uña de caballo para presentar al Parlamento nuestra posición sobre la ley, y tenemos que colaborar con la Administración. No hay grandes bandazos, y más en Galicia, donde incluso los políticos y los ciudadanos son conscientes de que nos hace falta esa ley. Los arquitectos tenemos mucho que decir, porque las cosas se pervierten cuando el mecanismo de tomar decisiones deja de ser puramente técnico. Además, las normas no pueden cambiar cada cuatro años. A todos nos conmueve ver a una familia a la que le tiran la casa, pero a veces hay que preguntarse si nos viene bien a todos. Hay que preguntarse, ¿cómo entras en la ciudad? ¿Entras por túneles, por las traseras de unas naves? ¿Cómo quieres la puerta de tu casa? Eso es lo que estamos haciendo con nuestras ciudades. Prima la lectura de que es más económico y más rápido, pero hay que preguntarse, ¿es más agradable? ¿Es mejor para nuestra vida? Esa educación la tienen los arquitectos, y a la gente si se lo dices lo entiende.
-Pero a veces cuesta que la gente acepte que no puede hacer lo que quiera.
-Claro. Yo creo que sacamos poco pecho de lo que tenemos, que es maravilloso. Todos tenemos la visión idílica del campo de hace treinta años, y a mí ahora me duele cuando voy y veo unas naves industriales allí. No hubo una visión de que aquello era valioso. No había arquitecto. Esa nave de reparación de vehículos en un agro, pegada al río, es un asesinato del paisaje y no se puede pensar que vas a fastidiar al vecino, sino que ese territorio lo vas a salvar para generaciones. A cualquier persona con sensibilidad se le ocurre sola, pero la sociedad tiene que tener unos profesionales que la hagan consciente.
-Galicia tiene un enorme problema de envejecimiento y despoblación, especialmente en las áreas rurales, ¿puede la arquitectura aportar soluciones?
-Esto es parte de un entorno general en el que nuestra propia actuación pinta poco. El ámbito rural se despuebla porque la gente piensa que tiene más oportunidades de prosperar en la ciudad. ¿Eso es malo? En un país en el que tenemos tres millones de personas, ¿nuestro problema es que se despueble el área rural, que está a media hora de aquí? ¿Hacer que todo el territorio esté habitado como estaba hace ochenta años y al final todo era una miseria? Hoy es imposible. ¿Que la gente que viva allí tenga las mejores condiciones? Por supuesto. ¿Que haya que estar preparado para expandir las aldeas si es necesario? No lo sé, en unas zonas sí, en otras no.
-Se habla mucho del feísmo, ¿es una peculiaridad gallega?
-¿Que si los gallegos tenemos un gen especial que nos hace ser menos cuidadosos? Puede ser, quizá apreciemos menos lo nuestro. Pero yo creo que el feísmo se ha convertido en un cliché. Hubo gente que no pudo acabar las construcciones que empezaba, o incluso gente que se planteaba venir cada año e ir haciendo su casa poco a poco. A veces es un golpe en la cara de nuestro paisaje, pero la Administración tiene la obligación de ejecutar subsidiariamente las obras que sean necesarias para la salubridad u ornato público desde hace muchísimos años. Se le puede decir a la gente lo que está mal, pero al lado hay que decirle lo que está bien. En las aldeas se reutilizó siempre todo hasta el extremo. Es normal que quien tiene que construir una pila para darle de beber a unas vacas, que en su día tenía que hacer el esfuerzo ingente de vaciar un trozo de granito, si se encuentra con una bañera vieja, la utilice. Otra cuestión es que hay cosas que no se pueden hacer, pero siempre hay una buena intención de alguien que lo hace lo mejor que puede. Es un empuje cultural y educativo, y es uno de los puntos en el que el Colexio de Arquitectos invierte. Proxecto Terra es un proyecto único en España, y yo creo que los niños, además de conocer los ríos de África, que supongo que los conocerán, deben conocer su entorno inmediato.
-Quizás pese también que vivimos en núcleos pequeños en los que todo el mundo se conoce y en los que los alcaldes son reacios a tomar medidas.
-Sí, pero eso es porque no estamos acostumbrados a que dependa de un criterio técnico. Las decisiones a veces recaen en los alcaldes pero no tienen por qué.