«Hay conductores a los que no queda más remedio que enviarlos a la cárcel»

José Manuel Pan
j. m. pan REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Carlos Suárez-Mira, magistrado experto en seguridad vial, considera que sí que se puede hablar de «delincuencia vial»

02 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

«Sí que se puede hablar de delincuencia vial. Es un término acuñado por la doctrina penalista que refleja muy bien que en el devenir diario por las vías públicas se delinque al volante». Lo tiene claro Carlos Suárez-Mira (Carballo, 1966), magistrado-juez del Juzgado de lo Penal número 2 de Ferrol y buen conocedor de los problemas que determinados conductores causan a la seguridad vial.

-¿Se puede ir a la cárcel por conducir bebido?

-Se puede. Y, en ocasiones, se debe. Al igual que pasa con otros delitos, existe cierta tolerancia inicial con la primera e incluso con la segunda condena. Los fiscales, con buen criterio, junto a la privación del derecho a conducir, que se impone en todo caso, suelen pedir multa o trabajos en beneficio de la comunidad. Sin embargo, si el conductor sigue cometiendo delitos de tráfico está claro que no ha funcionado la prevención y entonces se pide, y se impone, la pena de prisión.

-¿Hay más supuestos de prisión?

-Sin duda. De hecho, la conducción a alta velocidad tiene las mismas penas que hacerlo bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas. Y la conducción con temeridad manifiesta, y por supuesto, con desprecio por la vida de los demás, que tiene penas muy superiores, pudiendo llegar a prisiones de dos a cinco años en este último caso, además de la retirada del carné por diez años.

-¿Ha enviado a conductores a la cárcel por delitos de conducción, por alcoholemias, velocidad...?

-Sí. Incluso por conducción sin licencia o permiso, en casos de reincidencia. Hay conductores que han sido sorprendidos cinco, seis o siete veces sin carné, bien porque nunca lo han tenido o porque les ha sido retirado, y es evidente que para ellos no tienen efecto disuasorio la multa o los trabajos en beneficio de la comunidad, por lo que no queda más remedio que aplicar la pena de prisión en aras del mantenimiento de la seguridad vial.

-¿Los condenados por delitos de tráfico tienen antecedentes por otros delitos?

-La mayoría ya han cometido previamente delitos contra la seguridad vial y por eso han ingresado en prisión. Y hay personas socialmente integradas y otras que lo están menos. Entre estas últimas aparecen los que conducen sin carné por no haberlo obtenido nunca. Por otra parte, hay personas que junto a delitos de tráfico cometen otros de distinta naturaleza, pero es igualmente cierto que muchos solo cometen delitos de tráfico y generalmente el mismo: conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Suelen tener problemas con el alcohol y lo consumen de manera compulsiva. Y se ponen a conducir sin pensar en su propio estado y en el riesgo para los demás.

-¿Qué le dice el conductor al que envía a prisión por alcoholemia?

-Ya suelen venir advertidos por sus abogados de que a la próxima van a prisión, con lo cual, cuando llega la próxima ya no se extrañan, aunque probablemente en su fuero interno no admitan la gravedad de su conducta y las consecuencias que se derivan de ella.

-¿Son recuperables los conductores tras salir de la cárcel?

-En la medida en que muchos no asumen el carácter de ilícito penal que tiene su conducta, difícilmente son rehabilitables, pues no tienen conciencia de haber obrado mal. Sin embargo, no me cabe duda de que el cumplimiento de la pena de prisión actúa sobre ellos como factor de motivación para abstenerse en el futuro de incurrir en el delito.

-¿Están concienciados los jueces?

-Somos personas como las demás. Conducimos, paseamos y llevamos a nuestros hijos por la calle, estando expuestos a los mismos riesgos derivados de la circulación. Así que nuestro nivel de concienciación será por lo menos el mismo que el de los demás. Pero sobre lo anterior, estamos familiarizados por nuestro trabajo con las graves consecuencias derivadas de las actitudes temerarias al volante, por lo que no parece que vayamos a mostrar una especial consideración hacia esos conductores. Lo que sucede es que el juez está sometido al imperio de la ley y también, como es natural, a las peticiones de pena que haga el Ministerio Fiscal.