Ángel Currás, una patata caliente para Agustín Hernández

El regidor se aferra no obstante al guion de la «normalidade» y a que la marcha de su predecesor solo depende de él


Santiago / La Voz

Ángel Currás, el segundo alcalde del actual mandato en la corporación compostelana y desde julio pasado concejal sin cabida en la junta de gobierno y con atribuciones limitadas únicamente a las relaciones institucionales del Ayuntamiento, se ha convertido en una patata caliente para su sucesor, el exconselleiro de Medio Ambiente e Infraestruturas, Agustín Hernández.

Llamado por Núñez Feijoo para recomponer el gobierno capitalino y poner orden en el Concello después de la inhabilitación de buena parte del ejecutivo que dirigió el ahora exalcalde desde abril del 2011 -tras la dimisión de Conde Roa por sus problemas con Hacienda-, Hernández sigue teniendo como compañero de viaje en la recta final del mandato a su predecesor. Es un escenario que a estas alturas no se planteaba ni el PPdeG ni el regidor, pero frustrada la polémica operación para recolocar al exalcalde en la delegación gallega de Tragsa, Currás sigue anclado a su acta de concejal.

Juntos en el pleno

Y con todo «o dereito do mundo a mantela» mientras él lo considere, como cargo personal que es, justifica su sucesor en un intento más por vender contra viento y marea una imagen de normalidad difícilmente explicable cuando el otrora alcalde y ahora edil de Relacións Institucionais ni siquiera tiene despacho en el pazo de Raxoi. Un edificio que apenas pisa Currás, confinado en el Teatro Principal, aunque sí lo hizo ayer. Había pleno, el primero tras la polémica que evidenció el conocido deseo de su partido de que el exregidor abandone la corporación y liberar así a Hernández de su permanencia en el Concello. Esas sesiones son prácticamente la única oportunidad que Hernández y Currás se dan para mostrarse a la vez en público. Pero hasta en esas ocasiones es difícil encuadrar una imagen en la que entren los dos. Currás estuvo esquivo con la prensa, como en sus últimos días en la alcaldía, cuando el interés se centraba en su futuro como regidor, hasta que el PPdeG forzó su renuncia el mismo día en que él aspiraba a recomponer su gobierno.

Pero su jefe de filas sigue aferrado al guion de la «normalidade», aunque ayer evitó entrar en explicaciones sobre cuáles son las atribuciones reales de Currás, más allá de recordar su área, y en si considera que esas competencias justifican una dedicación exclusiva.

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