La cuenta de los rescates gallegos

Medio Rural facturó 142.300 euros por intervenciones desde el 2012


Redacción / La Voz

El drama humano no tiene compensación económica, pero los rescates tienen un coste. Esta cuestión también se plantea en el caso del joven montañero coruñés que participaba en una carrera de aventura en los Picos de Europa y en el de la peregrina alemana perdida en Fisterra hace unos días. En el caso del primero, que participaba en una prueba regulada en Castilla y León, la Guardia Civil -los tres fallecidos eran del equipo de rescate de montaña de ese cuerpo- es clara: «Somos un servicio público. Una operación de rescate en montaña no es algo por lo que se cobre, como tampoco se aplica una tasa cuando se va a un accidente de tráfico», dicen fuentes de ese organismo. Eso no quita que no tenga un coste para las arcas públicas.

Un caso diferente es el de la peregrina Lena Waterfeld, a la que la Xunta reclama 4.600 euros por el operativo de rescate que la transportó desde el acantilado de Padrís hasta el hospital Virxe da Xunqueira. Esta se había perdido cuando hacía la ruta entre Muxía y Fisterra, como ha ocurrido este verano a más de un peregrino. Para rescatar a la joven se movilizaron Protección Civil de Cee y Fisterra, Policía Local, una lancha de Salvamento y el helicóptero Pesca I.

Y tras el rescate, de acuerdo con el decreto del 13 de junio de la Consellería de Medio Rural, dicho departamento de la Xunta le envío la factura. Ahí es donde están marcadas las tarifas que se aplican en el caso de tener que movilizar los servicios de guardacostas. Por una hora de uso del helicóptero, por ejemplo, la Xunta cobra 2.200 euros, lo mismo que por usar durante un día una embarcación de 18 metros de eslora. En cambio, por una hora de trabajo de un efectivo humano son 37 euros.

«Las tarifas no tienen afán recaudatorio»

«Las tarifas no tienen afán recaudatorio porque, por ejemplo, calculamos que mover una hora un medio aéreo sale en unos 6.000 euros. Lo que pretende es ser una medida disuasoria», indican desde Medo Rural. De hecho, añaden, ni los trabajadores del mar ni cualquiera cuya vida corra peligro pagará ninguna tasa.

Pero la joven alemana no es la única a la que han pasado la cuenta. Desde que en el 2012 se aprobó la norma, la Consellería de Medio Rural ha facturado por el uso de los efectivos de guardacostas un total de 142.299 euros, correspondientes a 46 intervenciones, entre las que no está incluida la de la alemana.

La casuística es de lo más variada. Desde buques que tienen que ser remolcados desde alta mar hasta cruceristas que han de ser evacuados de los barcos al encontrarse indispuestos. En ese último caso, la factura no va al rescatado directamente, sino a la empresa del crucero para que se encargue del abono la póliza correspondiente. El que tuvo que abonar también una factura importante a la Xunta fue el piragüista que hace un año desapareció en una regata de kayak en la ría de Viveiro.

Pero Galicia no es la única comunidad que pasa la factura en el caso de una negligencia. También lo hacen Castilla y León, Asturias, Canarias, País Vasco...

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