Una tarde más la playa de As Catedrais ejerce de reclamo para los turistas que visitan Ribadeo y A Mariña. Una de tantos curiosos es Paloma Sierra, procedente de Madrid. Desde el mismo arenal explica con entusiasmo que el pasado verano ella y su marido estuvieron dos días en esta maravilla natural y les cautivó, claro, de tal modo que este año han decidido repetir, quince días. ¿Lo que más le gusta? Como la mayoría, destaca la tranquilidad de pasear bajo arcos y grutas.
No es nada nuevo la cantidad de visitantes que pasean por la playa cada día, pero a pesar de eso, es un arenal muy tranquilo, en parte por lo grande que es en bajamar, y muy relajante, según cuenta Paloma. Por eso será que decidió quedarse dos semanas. Si hubiese que destacar un aspecto negativo, o al menos incómodo, para los viajeros es la poca hostelería que hay en la zona, lo que conlleva tener que desplazarse hasta las localidades de Foz o Ribadeo para tomar un pincho. Paloma sugiere que también se deberían poner puestos de madera a los vendedores ambulantes.
Ribadeo