El valor de la palabra

La Voz EL OJO PÚBLICO

GALICIA

25 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

«¡Qué gran político ha perdido Galicia con Barreiro!». Expresada de ese u otro modo, amigos y conocidos me manifiestan con frecuencia la idea de que la decisión de Xosé Luis Barreiro de no volver a dedicarse profesionalmente a la política ha privado a nuestra Comunidad de un hombre que reúne en abundancia las buenas dotes del político moderno: inteligencia, gran preparación, verbo brillante e ideas claras sobre lo que necesita su país. Desde luego, cuando es el caso, yo no puedo menos que coincidir, en que, del mismo modo que Barreiro destacó entre sus pares cuando hace casi un cuarto de siglo jugaba en la vida pública gallega un papel muy destacado, sobresaldría hoy, aún más si cabe, con todo lo que ha vivido y aprendido desde entonces, en medio de una clase política que, en términos generales, deja mucho que desear si se comparan sus dotes con las do fillo do carteiro de Forcarei que llegó, con sólo 33 años, a Vicepresidente de la Xunta.

Pero reconocida esa evidencia, añado de inmediato, que lo que la política autonómica ganaría lo perderían la Universidad ?que se quedaría sin un excelente profesor? y la opinión pública del país, que se vería privada de uno de los analistas políticos más lúcidos y que más han contribuido a conformar lo que hoy piensan docenas de miles de gallegos.

Y es que el caso de Barreiro es el de un hombre que un día logra, prácticamente desde cero, reconstruir su biografía, en la doble faceta en la que es hoy conocido: la de profesor y la de columnista del cuarto periódico de España y primero de Galicia, diario, en el que, desde hace 25 años, el politólogo gallego es una figura capital. Sus artículos son, de hecho, un ejemplo excelente del doble sentido del valor de la palabra: de la palabra valiosa, la que analiza, explica y ayuda a comprender; y de la palabra valerosa, la que es capaz de ir contracorriente, de apartarse de las modas y, si toca, de predicar en el desierto. Todo ello hubiera sido imposible, claro está, sin el amparo de un diario, La Voz de Galicia, que ?lo he sostenido muchas veces? es el más plural de España, pues, debido a la indoblegable voluntad de su editor, Santiago Rey, en él tienen cabida todas las voces que asumen una de las ideas esenciales proclamadas por su fundador en 1882: «Ver consagrados en la ley y escrupulosamente garantizados en su ejercicio todos, absolutamente todos, los derechos de la personalidad humana». Comparto con Xosé Luís esta fantástica aventura periodística desde hace veinte años y por eso, porque conozco el gran valor del premio que ahora, con toda justicia, le ha sido concedido, me llena de alegría que él entre a formar parte de un club compuesto por quienes han puesto sus habilidades al servicio del mejor antídoto que existe contra todo tipo de barbarie: la palabra, las palabras.