Entre los archivos recuperados hay dos poemas de Asunta. Uno para su madre y otro para una mujer a la que cuenta que ayudó a dejar la droga
06 jun 2014 . Actualizado a las 10:30 h.Entre los archivos borrados y recuperados de los móviles y ordenadores de Alfonso Basterra y Rosario Porto no todo son inquietantes y escabrosas fotos de Asunta dormida y como amortajada o vestida de cabaretera y con pose provocativa. También hay dos poemas escritos por la pequeña. Uno está dedicado a su madre. El otro es un soneto en el que la niña cuenta la historia de una mujer a la que le «encantaba» la «blanca clara coca» y a la que ella ayudó a dejar la droga.
Los dos poemas son del 2013. Al menos, lo son las fotografías que se tomaron y que se han hallado en los dispositivos electrónicos de los padres de Asunta. El dedicado a su madre tiene fecha del 16 de enero y está escrito en gallego. En él, la pequeña describe a Rosario Porto como «avariciosa pero moi preciosa» y «baixiña pero moi riquiña» y continúa: «Canta fatal, cociña con sal. Corre peor, bebe mellor. Ten pouca flexibilidade, pero moita idade. Non sabe falar, pero si regañar. Sabe gritar, pero non desvariar». El contenido no parece aportar mucho a la investigación. Ni tan siquiera en lo que respecta a la relación entre madre e hija. No obstante, la Guardia Civil ha decidido incluirlo en el informe que ha presentado ante el juez de Santiago que instruye el caso, José Antonio Vázquez Taín.
El segundo de los poemas es mucho más extraño. El archivo tiene fecha del 2 de abril del 2013. Doce días antes de que se hiciese efectivo el divorcio de sus padres adoptivos y seis meses antes de su asesinato, por el que están imputados y en prisión preventiva desde hace nueves meses sus progenitores, Rosario Porto y Alfonso Basterra. Está encabezado con el nombre completo de la pequeña y la clase a la que pertenecía, 2ºA de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Estudiaba en el instituto Rosalía de Castro de Santiago.
Lleva «soneto» como único título y dice así: «Su sonrisa tan brillante como el sol. Era la más profunda y hermosa boca. Le encantaba la verde, clara, blanca col, y también la blanca clara coca. Tanto amor se agrupaba en mi corazón, que oía temblar mi inquieta muñeca. Ayer rio, lloró dentro del avión, era una simple corta lágrima seca. Aquella hermosa delgada figura, quería dejar la viciosa coca. Yo y ella insistiendo en esto, lo consiguió. Como premio la retraté en pintura. Ella se dejó aconsejar por una cría, y al final ella contenta aceptó».
A los investigadores les ha llamado la atención el que la niña relatase en su soneto, que además podría tratarse incluso de un trabajo para el instituto, la historia de una mujer con un problema de adicción a la cocaína. Es cierto que el poema no identifica a la mujer a la que la niña ayuda a salir de la droga, pero a la Guardia Civil tampoco le parece plausible que una menor de tan solo doce años tuviese una relación tan estrecha con otra adulta como para tener conocimiento y mediar en un problema de esa naturaleza.
Un cuadro de Rosario Porto
Cuando Rosario Porto se sometió voluntariamente a los exámenes psiquiátrico-forenses tanto del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) como del equipo médico contratado por su abogado defensor, José Luis Gutiérrez Aranguren, la madre de la niña negó haber consumido estupefacientes. Ella también se sometió a análisis toxicológicos del cabello cuyos resultados no incluyeron positivos por ninguna sustancia de este tipo.
¿Es Rosario Porto la mujer de la que habla Asunta en el soneto? Es imposible de saber, aunque sí es cierto que en el piso en el que madre e hija vivían en Santiago, en el número 31 de la calle Doutor Teixeiro, hay un cuadro en el que aparece la madre de la niña sobre un fondo amarillo y vestida con ropa oscura y un fular azul celeste. Está en la pared del pasillo, justo al lado de la puerta del cuarto de baño. ¿Es el retrato con el que la pequeña premió a la desconocida mujer por haber vencido su dependencia de la cocaína? Otro misterio que tampoco tendrá solución.
Los dos poemas estaban entre los archivos que los expertos de la Guardia Civil han recuperado del teléfono de Rosario Porto. El primero de ellos, el que está escrito en gallego, también fue rescatado del móvil que utilizaba Asunta hasta el 21 de septiembre del 2013, cuando fue asesinada, pero hay que tener en cuenta que la niña había heredado el dispositivo de su madre.