Entre Pikachus y un plan B

S. Lorenzo SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Ciudadanos con caretas alusivas a los casos Pikachu y Pokémon increparon a los concejales a la puerta de los juzgados.
Ciudadanos con caretas alusivas a los casos Pikachu y Pokémon increparon a los concejales a la puerta de los juzgados. sandra alonso< / span>

Los ediles fueron recibidos al grito de «chupones» y «corruptos» al llegar al juzgado, y la teniente de alcalde ya habla de un posible nuevo gobierno

20 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El Concello de Santiago tuvo ayer una agenda insólita. Sin comparecencias del alcalde, Ángel Currás, y con apenas un par de actos: de su número dos, Reyes Leis, y del edil de Medio Rural, Luis Meijide. El grupo de gobierno estaba a otra cosa. Su actualidad pasaba por el Juzgado de lo Penal número 1, donde a las 10.45 horas tuvo lugar la imagen del día. Los siete concejales acusados de prevaricación por cargar al Concello la defensa legal de su compañero Adrián Varela, imputado en la operación Pokémon, se sentaban en el banquillo para ser juzgados. Fue la fotografía de un gobierno acorralado por la Justicia. El retrato provocado por la obstinación de la cúpula del PP gallego en no tomar decisiones hasta que se produzca una sentencia.

El juicio a los concejales, que fueron recibidos en el exterior del edificio con gritos de «chupones» y «corruptos», coincidió con un elocuente cambio de discurso sobre una eventual renovación del grupo de gobierno compostelano. La primera teniente de alcalde, que había acudido por la mañana con Currás a apoyar a los ediles procesados, reveló que cuentan con un «plan B» para «crear un novo goberno co equipo co que poidamos contar», en el caso de que esos concejales resulten condenados. Aunque Leis insistió en la tesis de la inocencia de sus compañeros, una idea que comparte el propio Feijoo, descubrió la novedad de ese plan renove. El anuncio coincide con la posibilidad de «mudanza» a la que el propio presidente de la Xunta aludió el jueves pasado en una entrevista en V Televisión, siempre que la causa derive en condena de los concejales. Leis admitió que la lista electoral puede ser insuficiente para garantizar los relevos, si bien apuntó que «hai figuras que están contempladas na lei electoral», informa Rosa Martínez.

La llegada de los ediles a los juzgados de Fontiñas tuvo como banda sonora un chaparrón de insultos entre los que se escuchó algún grito de ánimo. En una pancarta podía leerse: «Dimisión dos corruptos, disolución do concello». La firmaba Candidatura do Povo. Otra, con la rúbrica del BNG, rezaba: «Goberno municipal, dimisión». Y una tercera ponía letra a uno de los cánticos: «Fóra a corrupción das institucións». Portaban las pancartas miembros del BNG, entre los que estaba la diputada Ana Pontón. Recordó que el jefe del Ejecutivo «dixo en sede parlamentaria que si estes imputados chegaban a ser procesados dimitirían, pero sabemos canto vale a palabra de Feijoo», recriminó Pontón, según Europa Press.

Con la presencia de Conde Roa

En el paseíllo de los ediles para acceder al edificio judicial también irrumpieron varias personas disfrazadas de Pikachu. Los concejales fueron llegando a cuentagotas, con muchos minutos de antelación sobre el horario previsto para el inicio del juicio. El primero fue Juan de la Fuente (Vías y Obras), que aseguró a los periodistas estar «tranquilo» y «confiado en la Justicia». Le siguieron Luis García Bello (Seguridad Ciudadana), María Castelao (Educación), Amelia González (Personal) y Francisco Noya (Fiestas). Después llegaron juntos Currás y Leis, que declinaron hacer declaraciones. Y por último accedieron al edificio judicial Cecilia Sierra (Hacienda) y María Pardo (Urbanismo). Todos desfilaron bajo gritos de «corruptos y chupones», lo que dio lugar a algún momento tenso con familiares que apoyaron a los ediles.

Por si había pocos focos de atención, apareció el exalcalde Gerardo Conde Roa, condenado por delito fiscal, que dio su bendición a los acusados y mostró su convicción de que son inocentes. Interpelada sobre su presencia, Leis aludió a la «relación persoal» de Conde «con moitos dos concelleiros que están alí».