El transporte escolar condiciona el horario de la mayoría de los centros con este servicio
24 mar 2014 . Actualizado a las 14:09 h.Los padres del colegio Padre Feijoo, de Allariz, estaban hartos de que las clases de sus hijos comenzasen a las diez y media de la mañana. Llevaban al menos seis años intentando modificar este horario. Educación permitió por fin hacer el cambio, que implicaría que los pequeños de Xunqueira y Baños de Molgas retrasasen su entrada. Al final, la movilización de los padres de estos dos últimos centros obligó a buscar una solución para los tres. En este caso hubo acuerdo para todos. En otros, padres y centros siguen intentando cambiar el tipo de jornada o las horas de entrada o salida, y siempre deben salvar el mismo escollo, el transporte escolar.
Los horarios de los centros educativos públicos están condicionados por los autobuses escolares por un motivo muy simple. Hay más rutas que vehículos, por lo que muchos autocares llevan y traen en el mismo día a niños de distintos colegios e institutos. Si un centro quiere modificar su jornada, debe contar con la viabilidad horaria y la viabilidad económica. Esto provoca que en las zonas rurales los horarios de entrada sean llamativos, porque no coinciden con una hora en punto o y media, sino que hay pequeños entrando a las 9.20, 9.40, 9.45, 10.10, y con salidas tan dispares para comer que van desde la una de la tarde hasta casi las tres.
Menos horas de las legales
Los condicionantes llegan hasta tal punto en algunos centros que vulneran la legalidad. Eso sí, con compromiso de solución. En el colegio público integrado Os Dices, del concello de Rois, los alumnos de secundaria tienen docencia todas las tardes, algo inusual en un centro público, y no se respeta el tiempo mínimo de recreo ni el de algunas clases. Los estudiantes de la ESO deben tener 32 sesiones de al menos 50 minutos, y diez no alcanzan esta duración, mientras que los recreos, que deben llegar a veinte minutos, se quedan en quince. El director del colegio, Rodrigo Costoya, asegura que por fin tienen un compromiso firme de la Consellería de Educación para solucionar este horario irregular de cara al próximo curso.
El colegio de Ventín, en Ames, acaba de aprobar un cambio de jornada partida a continua tras numerosas protestas de los padres. Los pequeños que se quedan al comedor serán recogidos a las 16.30, menos los martes, que permanecerán en el centro hasta las 16.45. ¿Por qué? Porque es el día en el que los estudiantes de secundaria tienen clase por las tardes, y el autobús debe llevar primero a los alumnos de los institutos de Cacheiras, en Teo, y O Milladoiro, en Ames. El director, satisfecho con el nuevo horario, reconoce que «hai que rentabilizar os recursos».
La necesidad de optimizar los autobuses no está mal vista en los centros educativos, pero también surgen dudas de si realmente se ahorra. «Hai vehículos que veñen con 3, 4 ou 5 nenos. Era máis económico traelos en taxi todos os días», explica el director del colegio Padre Crespo, de Xunqueira, en la provincia de Ourense, quien recuerda que «cada autobús fai tres centros, por iso inflúe tanto». Además, cuestionan que se hayan prorrogado durante diez años las concesiones del transporte escolar, lo que dificulta una reorganización profunda de rutas y empresas de transporte hasta el 2020.
En el colegio O Coto, de Negreira, ya han logrado el horario que querían, con jornada única de mañana, tras la que hay servicio de comedor. «El horario es el que es por el tema de los autobuses», dicen en el centro, ya que los pequeños entran a las 9.40 horas. Otro ejemplo es el del centro Arquitecto Casas Novoa, conocido como A Sionlla, en Santiago, que aún mantiene el modelo de jornada mixta con clases por la mañana y por la tarde. Los niños entran a las diez, y no hay gran capacidad de maniobra. Hace unos años intentaron modificar la jornada partida e implantar la única -aunque la medida no obtuvo el respaldo suficiente de la comunidad educativa-, pero en todo caso la hora de inicio de las clases nunca podría adelantarse antes de las 9.40 porque los autocares deben dejar a los alumnos de otros dos centros educativo antes. «O autobús resta liberdade á hora de poñer o horario», explica el director.
El equilibrio entre la obligación de dar un servicio a los alumnos de centros públicos y la necesidad de optimizar recursos es por lo tanto complicado, teniendo en cuenta además el alto coste de esta partida.
Las rutas escolares cuestan en Galicia 122 millones de euros cada año
La dispersión poblacional tiene un coste en Galicia, y el transporte escolar lo refleja claramente. Cada año las arcas públicas desembolsan unos 122 millones de euros para el traslado de casi 89.000 alumnos, que son los que utilizan este servicio en los centros públicos. Este curso hay 3.930 rutas diferentes, lo que no implica que haya cuatro mil autobuses, porque hay servicios combinados. La Consellería de Educación justifica la prórroga de diez años a las empresas de transporte por la entrada en vigor de la Lei 5/2009 de medidas urgentes para la modernización del sector del transporte público de Galicia, ya que, «se produjo un ahorro puntual a partir de la facturación correspondiente al 1 de enero del 2010 de un 7 % respecto al importe del año 2009».
La Xunta también defiende la indemnización que hay que dar a las empresas de un 20 % si baja su facturación, aludiendo a la Ley de Contratos del Sector Público, que obliga al equilibrio económico cuando los cambios de jornada producen incremento de costes en las empresas. Educación no niega que el transporte condicione parcialmente el horario de los centros, tanto de forma técnica como económica, ya que para aceptar un cambio de jornada hay que verificar «que se garantice el transporte escolar de los alumnos que comparten el mismo autobús para acudir a sus centros educativos», es decir, que si un vehículo lleva a niños de tres colegios, para que un centro cambie de horario hay que garantizar que puede seguir transportándose a los de los otros dos. Sobre la viabilidad económica, afirman desde Educación que, «depende de lo indicado con respecto al 20 %».
Racionalización
La consellería desconoce el número exacto de centros que han solicitado un cambio horario para el próximo curso, pero insiste en que cada año se realiza una racionalización y optimización de las rutas de transporte.
«O autobús resta liberdade para poñer o horario», explica el director de A Sionlla
«Un coche leva nenos de 3 centros, por iso inflúe tanto», dicen desde Xunqueira