Buena parte de los peritos que investigan el accidente del Alvia, auxiliados por otros técnicos, estuvieron ayer durante unas tres horas analizando y tomando mediciones de los restos del tren accidentado en Santiago. Para ello se desplazaron a la explanada de una nave industrial de A Escravitude donde están depositados desde finales de julio los nueve vagones y las dos cabezas motoras. Fuentes cercanas a la investigación aseguraron que el informe preliminar que el juez Luis Aláez solicitó a estos técnicos podría estar terminado en un mes. Para ello los peritos están trabajando «día y noche» con el objeto de tener unas primeras conclusiones que servirán al juez para decidir nuevas imputaciones en el ADIF e, incluso, en Renfe.
Las directrices básicas de ese informe las llevan los tres peritos nombrados por el juzgado: el ingeniero de Caminos Juan Carlos Carballeira Rifón; el de Telecomunicaciones, César Mariñas Davila; y el ingeniero industrial José Manuel Lamela Rivera. Pero en las pruebas periciales también intervienen tres técnicos nombrados por las partes: Ángel Luis Sanz Cubero, experto en conducción de trenes nombrado por la defensa del maquinista; el perito propuesto por la aseguradora de Renfe (QBE), Frans Heijnen; y el del ADIF, José Luis Pinel. Todos ellos están trabajando «muy coordinados».
Aparte de medir las ruedas para descartar posibles defectos que pudieron agravar el descarrilamiento y analizar especialmente las del vehículo técnico -el primero que descarriló el día del accidente, donde va el generador diésel-, los peritos numeraron las piezas y elaboraron un plano de situación en la explanada, ante la más que factible posibilidad de que las piezas sean transportadas a Madrid. No obstante, es probable que necesiten volver a inspeccionar el convoy siniestrado en unos días.
Esta es la tercera visita que realizan a la nave donde están los restos del Alvia. En un análisis anterior ya descartaron que en los mecanismos de cambio de ancho -el tren circula por vías de ancho ibérico e internacional- del vagón técnico se produjera algún fallo que contribuyera al descarrilamiento.
También se ha descartado que hubiera algún defecto en los frenos, pues se estudiaron las curvas de frenado (los últimos siete segundos tras la activación del freno) y se comprobó que se corresponden con las homologadas. En otra visita se reconoció la cabina de conducción y otros elementos que pudieron haber influido en el descarrilamiento.