El Gobierno se equivoca en la gestión del accidente de Angrois

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

GALICIA

Rajoy asumió el compromiso de que se sepa «toda la verdad», cuando sabía de antemano que el PP iba a rechazar horas después la propuesta del BNG de la creación de una comisión de investigación

03 mar 2014 . Actualizado a las 10:21 h.

Un año más, Galicia tuvo que esperar a la segunda jornada del debate de la nación para ocupar algunas líneas en el diario de sesiones. Quizá sea esto lo normal, porque otras autonomías ni siquiera fueron mencionadas en las más de quince horas que duró el pleno. Pero, en ese caso, habría que concluir que la vida política no estará normalizada en España hasta que Cataluña y el País Vasco tengan el mismo protagonismo en el debate sobre el estado de la nación que el resto de las autonomías. O, al menos, el mismo que Galicia, que constitucionalmente es una comunidad histórica al mismo nivel que las otras dos.

Fue el BNG el que introdujo la agenda gallega. Y lo hizo en esta ocasión para poner encima de la mesa la necesidad de que se aclaren hasta sus últimas consecuencias las causas y las responsabilidades del accidente del tren Alvia en Angrois, que costó la vida a 79 personas y dejó heridas a otras 147. Era tan previsible, que quizá Rajoy podría haber tenido la precaución de colocar en su discurso de apertura unas palabras de recuerdo para las víctimas, ahorrándose así la imagen de que solo se acordaba de ellas para expresar su pesar por lo ocurrido cuando el BNG sacó el asunto a colación.

Lo cierto es que Rajoy asumió el compromiso claro de que se sepa «toda la verdad» sobre el accidente. Y llamó la atención la rotundidad de sus palabras, cuando sabía de antemano que solo unas horas después el BNG iba a presentar una propuesta de resolución en la que se reclamaba la creación de una comisión de investigación sobre el accidente. Y que el PP, como ha hecho siempre, la iba a rechazar. Aseguran fuentes de Fomento, y probablemente tienen razón, que una comisión de investigación política no es la mejor manera de que se conozca la verdad sobre un accidente técnicamente muy complejo. Pero es evidente que, aunque como recordó Rajoy, se atendió desde el primer momento a las víctimas, algo está fallando en la manera en la que se está gestionando políticamente esta tragedia.

El Gobierno no lo tiene fácil en ningún caso, pero se está equivocando en la elección. Explican en Fomento que una comisión de investigación solo serviría para convertir el asunto en un espectáculo mediático en el que el BNG trataría de obtener rédito político. Pero lo cierto es que eso sería un mal menor para un Ejecutivo que no tendría nada que temer en las conclusiones de la comisión, al tenerla controlada con sus votos. Negándose sistemáticamente a la investigación, y haciéndolo además de la mano del PSOE, garantiza al BNG un arma política permanente, porque los nacionalistas pueden pasar así años diciendo que socialistas y populares no quieren que se investigue porque tienen mucho que esconder. Ninguna de las dos opciones es buena para el Gobierno. Pero, entre lo malo, es posible que esté escogiendo lo peor.