«Ya no aguanto más»

María Cuadrado Fernández
María Cuadrado FOZ / LA VOZ

GALICIA

El adolescente desaparecido en Foz luchó contra las olas hasta el que mar se lo llevó

04 feb 2014 . Actualizado a las 12:41 h.

Foz no logra reponerse de la tragedia. El paseo de Laredo, en la playa de A Rapadoira, en A Mariña lucense, acogió durante otro día más el trasiego de los profesionales de emergencias y los numerosos vecinos que se acercaban en busca de noticias. No las encontraron.

Solo un pequeño sobresalto antes del mediodía, cuando apareció, en el mismo lugar del espigón donde se registró el incidente, una bicicleta amarilla y negra. Poco después, familiares del desaparecido la reconocieron y minutos más tarde Daniel Díaz, jefe de emergencias de la Xunta en Lugo, confirmaba que era del joven que acompañaba al desaparecido y que sobrevivió. Precisamente fue este chico, de 13 años, una de las personas más presentes ayer en las conversaciones y en el pensamiento de muchos focenses. En su hogar, rodeado de sus padres, Everson S.O. intentaba descansar. Los suyos le dedicaron todo su tiempo y su cariño, siendo conscientes del difícil trago que le ha tocado digerir.

Ya no aguanto más

Del cuadro de hipotermia leve se recuperó rápido en el Hospital da Costa, ya el mismo domingo, cuando regresó a casa. Lo peor son las secuelas psicológicas, reconocía la familia, muy pendiente de la evolución del joven, que relató a sus más allegados parte de lo sucedido aquella tarde en la que los focenses sintieron que el Cantábrico les había jugado una mala pasada. Estremece la voz del padre de Everson S.O., Samuel Jiménez, quien asegura que su hijo, tras recibir el impacto de la ola, se salvó al agarrarse a una roca del espigón. Cuando tuvo fuerza para levantarse, cogió el móvil y llamó al 112 para alertar de lo sucedido. En un primer momento, según explicó el progenitor, el adolescente pensó en llamar a su padre, pero no tenía saldo. A pesar de su juventud, reaccionó rápido, muy rápido. Sabía que no podía hacer llamadas a casa, pero sí al servicio de emergencias. La hizo a las 18.16 horas. «A las 18.26 horas me llamó a mí la policía», recuerda Samuel. «Mi niño dice que estuvo hablando con él [Andrés] durante unos cinco minutos», que fue el tiempo que se supone que permaneció a flote antes de ser arrastrado por el fuerte oleaje. «"Ya no aguanto más" le dijo a mi hijo, y se lo llevó el mar». El padre lamenta que en la zona no hubiera una cuerda para lanzarle y cree que en situaciones de alerta el paseo del espigón debería estar vallado.

Iban a hacerse una foto

Samuel corrobora lo que otros testigos relataron a La Voz. Entre un chico y otro había varios metros de distancia cuando la ola los derribó: «Mi hijo le iba a hacer una foto a Andrés y todo pasó en cuestión de segundos». Ambos jóvenes habían decidido intercambiar sus bicicletas, de ahí la confusión creada ayer cuando apareció el segundo vehículo. «Cuando lo fui a buscar [a su hijo] tenía la ropa empapada», relataba, muy consciente de que la suerte sí llamó a la puerta de su hogar.

En la casa de Samuel Jiménez siguen pendientes de la búsqueda de Andrés, compañero de su hijo de instituto (1.º de ESO) y también de juegos. Fue Samuel quien confirmó que la gorra hallada ayer pertenecía a Everson, pero la zapatilla de deportes era de Andrés.

Llamada a la responsabilidad

Fuera de las paredes de su casa, unos cien miembros de la Policía Nacional, Autonómica y Local, Guardia Civil, GES Cervo, Protección Civil y Emergencias, además de dos helicópteros y dos lanchas de Salvamento, buscaban al joven por la costa, por Foz, Barreiros y hasta As Catedrais (Ribadeo). El presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, acompañado por la delegada territorial y otras autoridades, se desplazó ayer a Foz, donde pidió responsabilidad ciudadana para que no haya más víctimas.

Poco antes de las 20 horas se suspendió la búsqueda por tierra, mar y aire. En función de las condiciones meteorológicas de hoy, que alertan de temporal de nivel rojo por viento en A Mariña, el equipo que coordina el operativo decidirá si reanuda y cómo el dispositivo para intentar localizar a Andrés M. H., de 15 años.