Los sectores naval, lácteo y pesquero tienen una cita en la convención popular de la próxima semana
27 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Hay quienes se preguntan, y no les falta un punto de razón, por qué la reforma de la legislación en materia de interrupción del embarazo tiene que ser algo que Rajoy negocie con los presidentes autonómicos populares. Se trata de un foro de debate legislativo ajeno a cualquier marco político establecido en la Constitución. No es función de los presidentes autonómicos debatir los proyectos del Gobierno que afectan a toda España, ni tampoco puede escudarse el Ejecutivo en el descontento de los presidentes autonómicos para dar marcha atrás en una reforma. Las leyes se debaten y se intentan consensuar en el Parlamento con la oposición. Y, si de lo que se trata es de un debate interno, lo lógico es que se discutan en el Consejo de Ministros entre los diferentes miembros del Ejecutivo, a quienes corresponde presentar las leyes.
Hacer lo contrario, es decir, ignorar a la oposición y a los ministros para convertir la ley del aborto en un pimpampum entre barones populares, es despreciar a los ciudadanos que han votado al Gobierno para que asuma su responsabilidad. Para lo bueno y para lo malo. No es la misión de los presidentes autonómicos, desde luego, convertirse en cámara de segunda lectura de las leyes del Ejecutivo. Y menos, si los que tienen voz son solo los del partido que gobierna.
Trabajar para Galicia
De modo que harían bien los presidentes populares en centrarse en lo suyo, que ya es bastante, y dejar que sea el Gobierno el que asuma el coste de una rectificación que se antoja cada vez más necesaria. Está bien, por ejemplo, que Feijoo exprese su opinión sobre la ley del aborto en los órganos internos del partido, faltaría más. Pero a Feijoo no lo han elegido los gallegos para legislar sobre esa cuestión, sino para defender los intereses de Galicia. Y si lo que quiere es hacer valer su opinión y su poder en el partido, tendrá una excelente oportunidad de hacerlo el próximo fin de semana en Valladolid, donde el PP celebra su convención nacional.
Sería absurdo que Feijoo no aprovechara esa cita para defender los intereses de Galicia en la elaboración del programa con el que el PP se presentará a las elecciones europeas. No se trata tanto de que la Xunta aporte simplemente el «acento gallego» a las propuestas que elabore el PP de cara a esos comicios, sino de que el líder del PPdeG exija a la dirección popular un compromiso claro en ese programa con asuntos cruciales para los gallegos en Europa, como la defensa del sector naval, del sector lácteo o de la flota pesquera. En esa agenda es en la que Feijoo debería dar el do de pecho en la convención de Valladolid. Bien está que trate de ayudar a Rajoy a arreglar el desaguisado que ha creado Gallardón con la ley del aborto. Pero al presidente de la Xunta lo que le corresponde, por ahora, es trabajar para Galicia.