Otra tragedia en Angrois

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

GALICIA

17 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

A última hora de la noche de ayer nadie en Renfe, ni en el ADIF, ni en Fomento había dimitido; a nadie, que conste, lo habían dimitido. Quizás estaban ocupados en colocar los cortafuegos oportunos. Así se resuelven estas crisis: buscando pequeñas cabezas de turco. Está visto que las tragedias no son iguales para todos. Y el informe del jefe de maquinistas de Ourense, saber que si se le hubiese hecho caso quizás nadie estaría hablando hoy de lo que pasó en Angrois, es una auténtica tragedia. Infinitamente más tragedia para las familias de los 80 muertos y los 150 heridos del Alvia 730. Ahí están las hemerotecas para recordar cómo tanto el ADIF como Renfe apuntaron ipso facto a un único responsable: el conductor del tren; y cómo la administración ferroviaria reprochaba al juez que sus consejeros no tenían la «sobrehumana capacidad predictiva, prácticamente adivinatoria» de prever la tragedia. Bueno, ahora se ve que no era necesario recurrir a una pitonisa para saber que la curva de Angrois era un peligro, y con un imprudente o un despistado al volante, una bomba. Bastaba con leer el informe: «Zona de máxima atención y riesgo». Habrá que ver a qué manos llegó y, sobre todo, por qué se ocultó. Si el 24 de julio proclamaron que tenía que haber un antes y un después de la tragedia del Alvia, hoy queda claro, si es que existen la justicia, la vergüenza y la dignidad, que en Fomento, en Renfe y en el ADIF tiene que haber un antes y un después del informe del jefe de maquinistas de Ourense.