Alba presume de título entre rejas

Cándida Andaluz Corujo
c. andaluz OURENSE / LA VOZ

GALICIA

CEDIDA

La madre de la ourensana encarcelada en Barranquilla recibe las fotos de su graduación tras conocer su caso por La Voz el defensor del pueblo

17 ene 2014 . Actualizado a las 18:27 h.

Pronto hará un año que la joven ourensana Alba Diéguez pisó la cárcel de Barranquilla. Fue detenida en febrero del 2013 en el aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz, de Colombia, con casi tres kilos de cocaína. Antes de que finalice este mes espera conocer la sentencia que le abrirá nuevas puertas, ya que su objetivo principal, y el de su familia, es que pueda cumplir la pena que se le imponga -estiman que ocho años de prisión- en un centro penitenciario de España. A lo largo de este tiempo la familia de Alba, natural de Ribadavia, ha encabezado una campaña para conseguir este objetivo y para poder sufragar tanto el coste de los abogados como el del día a día de la joven. Desde comprarle un colchón para poder dormir, hasta suministrarle más comida que el arroz que conforma la dieta diaria en la prisión. En todo esto tienen mucho que ver la Cruz Roja y Cáritas, que han apoyado a la joven durante este año con visitas continuas a la cárcel para conocer su estado y trasladar sus necesidades.

Alba Diéguez, que acaba de cumplir 24 años, ha sabido sacarle partido a su estancia en la cárcel. Decidió unirse a dos proyectos dentro de la prisión: estudiar y trabajar. Para que el tiempo no pasase en vano. Y ha obtenido resultados positivos. Uno de ellos es el título de bachiller. Alba lo conseguía hace pocas semanas. Ella y un grupo de presas recibieron el título de la mano del Instituto Jorge Nicolás Abello, de la localidad de Barranquilla, en un emotivo acto de graduación.

Su madre recibió las fotos hace pocos días. Se las enviaron a Ourense desde la dirección de la propia prisión, a petición de la Defensoría del Pueblo de Colombia, cuyo responsable creyó que la familia debía contar con esos documentos gráficos. «Mi hija me dijo que la habían llamado de la dirección de la cárcel para pedirle un correo electrónico al que poder enviar las fotos, después de que el defensor del pueblo leyera en un artículo de La Voz de Galicia, a través de Internet, que yo no tenía ningún recuerdo de ese día», explica.

Mari Luz habla con Alba una vez a la semana durante cinco minutos y comenta que las últimas veces la ha visto algo apática. «Es demasiado tiempo sin saber nada de su situación», dice. Pero ya está pensando en ampliar sus estudios.

De todas maneras, su vista está puesta en la sentencia y en el futuro que le espera si no se acepta su extradición a España. Decidió declararse culpable para agilizar unos trámites que de otra forma se alargarían en el tiempo con el coste económico que eso supondría. Aunque ella siempre ha dicho que la engañaron. Por eso, aunque está esperanzada, parece que ha perdido parte de la ilusión, según comenta su madre. Pero no toda, ya que ha podido cambiar de trabajo en la prisión y ahora se encarga de la biblioteca.

«Ahora mismo su trabajo es en la biblioteca y eso es para ella muy importante. Se ha puesto a leer como una loca. Ya de siempre ha sido una chica muy activa a la que le ha gustado hacer muchas cosas», relata. La madre comenta que Alba dice encontrarse allí en su propio mundo, entre los libros. Es, asegura, el mejor trabajo y la mejor forma de pasar su tiempo en la cárcel.

El día 22 se cumple un año de la marcha de Alba a Colombia. De su salida de Ribadavia. Del día que dijo a su madre que se iba unos meses a América con un amigo para trabajar y así conseguir algo de dinero. «Creo que ha aprendido muchas cosas en este tiempo. Ahora seguramente estará pensando en todo lo que se ha perdido», relata la madre. No todo. Puede presumir de su título de bachiller aunque sea entre rejas.