El ADIF revela al juez más detalles del proyecto original en Angrois, en el que se preveían 8 kilómetros más del sistema más garantista y una transición en los cambiadores de ancho
16 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El ADIF revela poco a poco más detalles de la polémica modificación de proyecto decidida en los últimos ocho kilómetros de la línea entre Ourense y Santiago, a menudo por la insistencia del juez Luis Aláez o por solicitud de las partes. El último informe aportado por el administrador ferroviario revela por primera vez la posición de los cambiadores de ancho en ambos extremos de la línea, planteados en un principio cuando se pretendía explotar la línea en ancho internacional. Cuando el Gobierno del PSOE aprueba en diciembre del 2010 abrir esta línea en ancho ibérico para facilitar su explotación comercial -el paso ralentizado por los intercambiadores hacía perder el tiempo que se ganaba con la nueva línea de alta velocidad-, se modifica también la concepción de la seguridad, pues hasta ese momento la transición entre el sistema más seguro ERTMS y el ASFA «estaba previsto realizarla aprovechando las maniobras de cambio de ancho de los trenes», que en los cambiadores circulan a unos 20 kilómetros por hora.
El dispositivo de cambio en Santiago estaba situado en el kilómetro 88, es decir, un poco más allá de la estación, quizás para evitar que los trenes que solo harían el recorrido entre Compostela y Ourense no hicieran cambio de ancho. Esto implicaba que el ERTMS llegaba más allá de la terminal y daba cobertura a todas las curvas previas a los andenes de Santiago, incluida la del accidente. Mientras que en la línea actual el sistema que monitoriza la conducción llega hasta el kilómetro 80,169 -en dirección a Santiago-, en el diseño original cubría ocho kilómetros más.
Tras la decisión de modificar el ancho de la línea, el ADIF admite que fue necesario «reconsiderar la ubicación de las transiciones entre los sistemas de seguridad» y definir los límites de gestión de los puestos de mando. En su informe, el ADIF insiste en dos aspectos: por un lado asegura que en este nuevo escenario «no es preceptiva la instalación de sistemas puntuales de protección (balizas) para proteger las circulaciones de un hipotético exceso de velocidad». Por otro, recalcan que no hubo ahorro, como asume el propio juez Aláez. «La repercusión económica de esta modificación de límites es irrelevante para el presupuesto de este contrato».
También detallan por qué en dirección a Santiago hay menos cobertura de seguridad que en sentido Ourense -como se observa en el gráfico superior- y lo explican en que estas distancias las marcan las referencias de las señales avanzadas que avisan de la transición.
Autos del juez
Por otra parte, el instructor del caso Alvia desestimó ayer los recursos contra la designación de cuatro peritos -los nombrados por el juzgado empezaron hace varias semanas a hacer su trabajo- y otro contra la decisión de suavizar las medidas cautelares decretadas para el maquinista.