El violador del estilete se instala en Pol tras quedar en libertad

La Fiscalía pidió a la Guardia Civil que tenga en cuenta la situación

X. Carreira
Lugo / la voz

En las primeras horas de la madrugada de ayer llegó a su casa de San Andrés de Ferreiros, en el municipio lucense de Pol, Félix Vidal Anido, conocido como el violador del estilete. Procedía de la prisión de Villabona, donde estuvo ingresado en los últimos años y de la que salió sobre las siete de la tarde del viernes como consecuencia de aplicarle la Audiencia Provincial de Lugo lo establecido por el Tribunal de Estrasburgo, que dejó sin efecto la denominada doctrina Parot el pasado mes de octubre.

Vidal Anido pasó en la cárcel 32 años, cuatro meses y cinco días. En el año 1987 fue condenado por la Audiencia Provincial de Lugo a 73 años, sin embargo ya arrastraba otras condenas como consecuencia de los ataques que cometió sobre más de medio centenar de mujeres, entre ellas varias niñas. Estos hechos los cometió cuando tenía entre 14 y 19 años. Actualmente tiene 50, cumplidos el pasado mes de octubre.

No es la primera vez que el violador del estilete acude a San Andrés de Ferreiros. Lo hizo el pasado verano, según constataron algunos vecinos del lugar. Ahora no se sabe si finalmente fijará su residencia en esta aldea o si, por el contrario, optará por marcharse a Barcelona, donde estuvo de joven. De todos modos, en la parroquia dicen no tener constancia de que tenga vivienda en Cataluña, concretamente en Hospitalet de Llobregat, que fue donde pasó parte de su juventud con sus padres emigrados de Lugo.

La Fiscalía lucense había solicitado la semana pasada a los cuerpos y fuerzas de seguridad que informasen sobre el lugar elegido por Anido para residir. Esta misma petición la hizo extensiva a José María Real López, el hombre que hace veinte años violó y mató a una niña en las proximidades del polígono industrial de Vilalba.

Fuentes de la Fiscalía indicaron que, aún cuando la libertad de ambos hombres generaba alarma social en la zona de residencia, advirtieron que no era posible someterlos a ningún tipo de seguimiento por parte de la Guardia Civil porque ya cumplieron sus condenas y son totalmente libres. Si bien explicaron que habían planteado que se tuviese muy en cuenta la nueva situación generada con su puesta en libertad.

Ninguna persona acudió a esperar a la salida de prisión a Vidal Anido en la tarde del pasado viernes. Pidió que un taxi lo fuese a recoger para poder abandonar el lugar. Acudió una taxista, que sin embargo se negó a realizar el servicio después de ser advertida por la Guardia Civil de quién era el pasajero.

Durante un permiso en Lugo

La principal condena que le impusieron fue por los hechos que cometió en Lugo durante un permiso que le fue concedido en la prisión de Monterroso. Fue en el mes de septiembre del año 1996. En primer lugar siguió a una enfermera, a la que acorraló en un portal. Trató de abusar de ella y, además, le propinó diversas puñaladas. Se salvó porque en el momento del ataque ladró un perro y el agresor escapó. Peor suerte corrió una empleada de hogar que fue abordada cuando iba a regar las plantas a un piso. Vidal Anido entró con ella en la vivienda y allí la ató a una cama, la agredió sexualmente y le puso una almohada encima de la cabeza. Posteriormente robó diversos efectos en el lugar. La mujer estuvo a punto de perder la vida porque una de las cuchilladas le afectó a una arteria carótida.

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