Defender a un presunto culpable

GALICIA

Sí, han leído bien. No estaba en Babia cuando titulé este artículo. En el caso del crimen de Santiago los letrados tienen por delante la difícil tarea de defender a dos presuntos culpables, y no a dos presuntos inocentes como preceptúa nuestra Carta Magna. La calle ya ha dictado su sentencia, condenatoria a más no poder. Me honro con la amistad de José Luis Gutiérrez Aranguren, abogado defensor de la principal sospechosa del crimen, y les anticipo que a pesar de lo a priori complicado que se presenta su trabajo, dará muestras de su enorme prestigio y se lo pondrá difícil al Ministerio Fiscal. Su primer paso ha sido recurrir el ingreso en prisión de su patrocinada, lo que ha llamado considerablemente la atención de muchos. ¡Ya están estos abogados vendiéndose al mejor postor!, opina más de uno. Ser abogado es un trabajo como otro cualquiera, y todo el mundo antes de emitir una opinión tiene que recordar, o aprender, el concepto de profesionalidad. José Luis ha manifestado que cree a pies juntillas en la inocencia de su clienta. Pero, y soy consciente de que lo que voy a decir no gustará a algunos, si no lo creyera tendría que abogar por ella con el mismo empeño. Así es su profesión y la mía. Sean los clientes presuntos inocentes o execrables criminales. Lo dice la Constitución.