21 sep 2013 . Actualizado a las 06:00 h.
El proceso de búsqueda del hombre que en julio del 2012 selló un boleto de lotería primitiva con los números 10, 17, 24, 37, 40 y 43 en el Carrefour de Alfonso Molina y que luego perdió en la administración de la plaza de San Agustín, en A Coruña, podría prolongarse muchos años. Todo depende del juez, que de tener sospechas de que uno de los reclamantes sea el verdadero propietario del boleto, tendría que anular el pago de los 4,7 millones al lotero que lo encontró hasta asegurarse. Si bien el Código Civil habla de que si en dos años no aparece el dueño, el dinero tendría que ir a manos del que lo encontró, la jurisprudencia dice otra cosa. Los jueces tienen la potestad de prolongar ese plazo durante muchos años.