Las desavenencias de los «irmandiños», clave para entender la tensión del congreso


En contra de todos los pronósticos iniciales, que aventuraban una cita de guante blanco, la primera asamblea nacional de Anova ha discurrido por el sendero de la confrontación y los fuertes debates internos. Un desenlace que no podría explicarse sin lo ocurrido dentro del propio Encontro Irmandiño, donde Martiño Noriega, alcalde de Teo y para muchos la persona llamada a suceder a Beiras, hizo un trabajo para movilizar a las bases. Y en connivencia con otros sectores, enmendar las tesis oficiales de Anova, defendidas por el núcleo clásico del beirismo, encarnado, entre otros, por históricos como Mario López Rico o Luis Eyré.

Martiño Noriega había defendido las listas abiertas puras como mecanismo de elección de la coordinadora de Anova, pero finalmente se adoptó el sistema de listas condicionadas, lo que elimina las dinámicas grupales y, en consecuencia, impide que un sector se haga con el pleno control de la dirección.

Sectores del Encontro Irmandiño habían defendido durante la celebración de la asamblea las listas proporcionales al entender que eran las más democráticas. Es decir, el militante elige en bloque una candidatura, que obtiene un peso en la dirección proporcional al número de votos recabados.

Una alternativa a la que se había opuesto el propio alcalde de Teo, la Frente Popular Galega, el Movemento pola Base y un gran número de independientes, tal y como quedó patente en las votaciones del sábado.

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