José Blanco aseguró en su momento que dimitiría como diputado cuando la Justicia decidiera abrir juicio oral contra él. Pero esta decisión, de producirse, aún tardará. De momento sus abogados ya han anunciado que recurrirán el auto en lo que respecta a los indicios de delito de tráfico de influencias, pues se basan en parte en un informe policial «con muchas debilidades». No recurren por tanto la solicitud de suplicatorio, pues aún no se produjo. Es la Sala de lo Penal la que debe tramitarlo, aunque fuentes consultadas creen que es un mero formalismo y dan por hecho que lo hará.
Pleno del Congreso
Si se deniega el recurso de la defensa del exministro y el suplicatorio sigue su curso, será el pleno del Congreso el que vote si se concede o no. Después, el Supremo estaría avalado para continuar con la investigación pues, en realidad, las diligencias practicadas hasta ahora estarían orientadas a sustentar con «una base indiciaria suficiente» la retirada de la inmunidad de la que goza Blanco como diputado. Lo habitual, señalan fuentes jurídicas, es que el suplicatorio se hubiera solicitado antes de la amplia investigación realizada, pero la solicitud de Blanco para declarar voluntariamente modificó en cierta medida el orden habitual. El propio juez reconoce que el suplicatorio «constituye un requisito previo esencial legitimador de la investigación del que se pudo prescindir transitoriamente por la generosa renuncia del aforado». De ahí que otras diligencias solicitadas por la acusación o la defensa no sean pertinentes ahora, sino después de la decisión del Congreso. La investigación continuará entonces, ya no como diligencias previas, sino como procedimiento abreviado. Al final de este proceso de instrucción, el juez deberá decidir si abre o no juicio oral contra el ex vicesecretario general del PSOE.