Madre, yo al oro me humillo/Él es mi amante y mi amado/pues de puro enamorado/anda continuo amarillo/Que pues doblón o sencillo/hace todo cuanto quiero/Poderoso caballero/es don Dinero.
No parece haber mudado mucho el mundo desde que, hace cuatro siglos, escribió Quevedo los versos precedentes. Conscientes de ese poder inmenso del dinero, los concejales del PSOE y Udival que han firmado, con el apoyo del BNG, una moción de censura para sustituir al alcalde popular de Valadouro por uno socialista, acaban de suscribir un acuerdo que demuestra hasta qué punto hemos perdido en España la vergüenza: el PSOE (tres concejales) y Udival (dos) se indemnizarán mutuamente con 100.000 euros si uno de los socios rompe o incumple el pacto de gobierno.
La idea es descabellada y peregrina, pero pone de relieve con meridiana claridad que el grado de desconfianza existente entre los munícipes del PSOE y de Udival es de tal envergadura que solo se sienten capaces de asegurarse su mutua lealtad estableciendo una automulta ?pues de eso se trata en realidad? como estímulo que les anime a respetar el arreglo al que han llegado.
Dicho de otro modo, el PSOE y Udival no tienen nada en común más que su interés por echar al que ahora está para colocarse en su lugar, lo que nos lleva a plantearnos la cuestión fundamental: ¿por qué, si carecen de la sintonía y la mutua lealtad más elemental, quieren gobernar? Es fácil: porque el que gobierna maneja las influencias y la caja.
Y las influencias y la caja son, a fin de cuentas, el arma secreta ?secreto a voces? de quienes gobiernan miles de pequeños ayuntamientos en España para hacer aquello que constituye la razón de ser de su existencia: política clientelar.
En esos pequeños ayuntamientos (3.796 de menos de 500 habitantes y 6.821 de menos de cinco mil) viven varios millones de españoles que padecen un sistema de gobierno local que, formalmente democrático, está en realidad dominado por redes políticas que basan su poder en premiar al amigo, castigar al adversario y hacer mangas y capirotes con el dinero que el Estado recauda para ellos. ¿Hasta cuándo?