El jefe de una de las compañías de zapadores de la Brilat de Pontevedra reconoce que, hoy por hoy, los artefactos explosivos improvisados (IED) son la principal amenaza con la que tiene que lidiar el contingente desplegado en Qala-i-Naw.
-¿No es algo nuevo, verdad?
-No, es lo que se venían encontrando ya los contingentes anteriores. No ha habido cambios apreciables. España ha mejorado muchísimo en cuanto a la capacidad de detección de estos mecanismos. Además, con la adquisición de los vehículos Husky, la capacidad de limpieza de rutas es muy elevada, al nivel de los países de nuestro entorno y superior a alguno de ellos.
-No en vano, en España está ubicado el centro de referencia para el análisis de IED.
-Exacto. La experiencia que tenemos adquirida con el terrorismo de ETA hace que seamos un país referente.
-¿Qué pueden hacer frente a los explosivos de la insurgencia?
-Básicamente, frente a la amenaza de un IED, lo principal que podemos hacer los zapadores es su detección sobre la propia ruta para evitar problemas.