Amor proscrito que termina entre rejas

a. l. p. bagdhis / la voz

GALICIA

Desde el pasado jueves, la media docena de mujeres, y varios niños, que permanecen recluidas en la prisión de Qala-i-Naw disponen de unas instalaciones nuevas y más acordes a sus necesidades. Atrás quedó el que tuvieran que compartir el mismo espacio con las funcionarias encargadas de su custodia.

Ahora tanto las presas como las empleadas públicas del peculiar penal de Bagdhis disponen de sus propios espacios, así como de unos aseos en unas adecuadas condiciones de salubridad.

La mayor parte de estas mujeres no están encarceladas por haber cometido algún tipo de delito de los considerados como tal en Occidente, sino por huir de un matrimonio concertado y tratar de encontrar su futuro con la persona que realmente amaban. Sin embargo, en una sociedad como la afgana, este tipo de conductas conllevan un castigo penal, tanto para la mujer como para el amor de su vida. Pero la tragedia no se acaba ahí. En el caso de las primeras, las presas tienen que compartir el cautiverio con sus propios hijos, si es que los tuvieran.

Crimen no cometido

Además, en Qala-i-Naw, otras dos mujeres cumplen condena en estos momentos por haber matado, supuestamente, a su marido. Una de ellas se lo encontró muerto una mañana y la sensación entre las personas que conocen el caso es que fue castigada injustamente. De hecho, las autoridades militares de la Brilat ya han hecho gestiones en Kabul a la vista de las circunstancias, que han tenido como primer resultado que se le haya bajado la pena en dos años. Las personas conocedoras del caso aún consideran que no es, ni mucho menos, suficiente.

En el caso de la segunda de las supuestas asesinas, esta habría matado a la que era su suegra. En este supuesto concreto, las pruebas parecen ser más firmes que en el primero de los casos de homicidio.