Las vías secundarias de la comarca de A Coruña esconden decenas de vertederos

Toni Silva A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

No es la única zona, pero sirve de lupa para el resto de Galicia, donde también proliferan los vertederos ilegales

28 abr 2013 . Actualizado a las 16:10 h.

La soledad de las carreteras secundarias es aprovechada por aquellos que quieren deshacerse de sus desperdicios por la vía rápida. La comarca de A Coruña sufre este sarampión de basura allí donde el paso de los vehículos es casi un acontecimiento. No es la única zona, pero sirve de lupa para el resto de Galicia, donde también proliferan los vertederos ilegales.

Son muchos los que intentan quitarse de encima el viejo ordenador, juguetes o muebles de cocina. Tampoco falta el pequeño constructor que, una vez concluida la obra, opta por trasladar el ladrillo o la lana de roca sobrantes a cunetas apenas frecuentadas por amores esporádicos que también plantan allí sus restos de látex. La basura está más cerca de lo que pensamos. Un sofá en Montellos, en Betanzos. Espejos rotos bajo el peaje de la AP-9. Un televisor en el polígono de Piadela. Botes de pintura o restos de aparatos con mercurio en las proximidades del pantano de Cecebre, cuya agua asoma a los grifos de miles de hogares en A Coruña y su entorno. Lunas de escaparate en Xanrozo. Sacos de uralita en Callobre, donde también conviven calentadores, neumáticos, un colchón y restos de obra? todo a apenas un kilómetro de la rectoral de Cines, reclamo turístico de la comarca.

Pero la paradoja se repite en Bergondo donde, a muy pocos metros del monasterio, sobreviven montículos de basura, con colchones, televisores y cajas abarrotadas de botellines de cerveza. Muy cerca, escondidos tras un depósito gris y cilíndrico de agua, aparecen los restos de cables robados, metros y metros de finos tubos de plástico vacíos del cobre que ya ha sido vendido a las pocas horas de la sustracción.

La gravedad de estos casos va por ayuntamientos. En el concello coruñés de Oleiros son muy poco frecuentes imágenes de este tipo, tal es la contundencia de su regidor. En Abegondo también empiezan a desaparecer desde que su alcalde abrazó la causa del medio ambiente.

Rara vez las autoridades localizan a los infractores in fraganti. En otras ocasiones, un estudio minucioso de los escombros permite dar con los responsables, especialmente con los albaranes en el material de obra. En esos casos, a la multa le sigue la obligación de eliminar el vertido ilegal.