La patronal pide sentido común para frenar los paros y lograr un acuerdo
25 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La huelga en el sector de las ambulancias de Galicia vivió ayer un nuevo capítulo. En esta ocasión, no protagonizado por actos vandálicos contra los vehículos de transporte sanitario. El comité de empresa de Ambulancias Transa, que tiene adjudicado el servicio en los municipios de Pontevedra, Marín y Bueu, denunció el uso de coches particulares para el traslado de pacientes. Una situación que consideran «muy grave» y que anunciaron pondrán en conocimiento de la Inspección de Trabajo y de la Consellería de Sanidade.
Según explicó José Luis Lago, el hecho se produjo cuando un piquete de la huelga indefinida que tiene lugar los jueves y los viernes realizaba una concentración en la calle San Pedro de Alcántara, en Pontevedra. Sobre las once de la mañana vieron cómo un turismo de color rojo estacionaba en la zona reservada para las ambulancias en ese vial. La versión de este trabajador y delegado sindical de Transa es que un empleado de la empresa de ambulancias Benito Mirazo era quien conducía el coche. Del vehículo se bajó una mujer de Carril (Vilagarcía) que llevaba dos muletas y que accedió al centro de rehabilitación que el Hospital Miguel Domínguez tiene en esa calle.
El comité de empresa dio aviso a la Policía Local de Pontevedra para que levantara un atestado. Fuentes de la Jefatura indicaron que fueron requeridos para identificar a una persona, que ya no estaba en el interior del coche cuando llegaron. Al parecer, el conductor dijo a los agentes que había trasladado a una señora, de la que no aclaró el parentesco. La Policía Local no le imputa ninguna falta al no haber ningún motivo para ello, pero sí hará un informe por si más adelante lo solicita el juzgado.
Los representantes de los trabajadores sostienen que el turismo, un Volkswagen Polo, está a nombre de la mujer del empresario de O Grove y que quien conducía era uno de sus empleados. A preguntas de La Voz, el gerente de Ambulancias Benito Mirazo no concretó si ese vehículo tiene vinculación o no con la empresa.
José Luis Lago apuntó que tenían sospechas de que se están empleando coches particulares para el traslado de enfermos, pero que la de ayer es la primera vez que lo constatan. «Coas mans na masa é a primeira vez, e temos indicios de que tamén está pasando co traslado de xente maior a centros de día», señaló.
Negociación
Por su parte, la Federación Gallega de Empresarios de Ambulancias (Fegam), reclamó ayer a los sindicatos «sentido común» en la negociación. A su entender, las centrales están perjudicando a los propios empleados y a los pacientes que usan el transporte sanitario. En un comunicado, la patronal afirmó que Comisiones, UGT y CIG se niegan a sentarse a negociar si no se les concede una tercera paga extra. «De mantenerse esta exigencia, los trabajadores corren el riesgo de quedarse sin convenio gallego y cobrar un 25 % menos, ya que los empresarios podrían acogerse al marco laboral estatal», subrayó la Fegam, que aglutina a 70 firmas.