Torpe, ciega y sordomuda

Susana Basterrechea

GALICIA

Como en aquel estribillo de Shakira, yo pensaba que la justicia era torpe, ciega y sordomuda. Pero resulta que ya no. La ley de tasas -otro impuesto más, basta de eufemismos- ha logrado lo imposible: unir a jueces y abogados y hacerlos hablar (gritar, incluso). Gallardón dice que tanta protesta es porque a los primeros les quita la extra y los segundos cobrarán menos. Puede. Pero, sea por dinero o por conciencia, da igual. La cuestión es que con el tasazo la justicia será menos ciega -podrán permitírsela los más pobres, la gratuita, o los que llevan 200.000 euros en el bolsillo para fianzas- e igual de torpe. Se recaudará, pero no se resolverá ni el primero de sus problemas estructurales. Las cifras, como las de arriba, seguirán chirriando.