Solemne sobriedad en O Hórreo

La toma de posesión, recluida en el Parlamento, fue más deslucida


santiago / la voz

En su primera toma de posesión, 5.000 personas lo agasajaron en la plaza del Obradoiro. Simpatizantes del PP lo recibieron con pancartas alusivas a sus comarcas de procedencia. Toda la plana mayor de Génova, con Rajoy al frente, acudió a aplaudir al nuevo presidente que acababa de brindar un triunfo capital para su proyecto. Y hasta el mandamás de un coloso energético como Iberdrola hizo cola entre el pueblo para saludarlo. Pero ayer todo fue distinto para Feijoo. Nada que ver. La decisión de circunscribir su segunda toma de posesión al acto del Parlamento potenció la solemnidad en detrimento del colorido. Sobró moqueta. Faltó calle.

Descartada cualquier posibilidad de contacto con el pueblo, la actividad se concentró en torno al Salón dos Reis. Lo primero que llamó la atención fue la exigua nómina de autoridades llegadas de Madrid. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría encabezó una comitiva gubernamental que se completó con la ministra de Fomento, Ana Pastor, y las dos exconselleiras reclutadas por Rajoy: Marta Fernández Currás, secretaria de Estado de Presupuestos; y Pilar Farjas, secretaria general de Sanidad y Consumo. La presencia de otros presidentes autonómicos se limitó al balear José Ramón Bauzá. Del aparato nacional del PP también acudió su vicesecretario de política autonómica y local, el exministro Javier Arenas. Tampoco faltó esta vez el mentor político de Feijoo, y actual presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaría.

Los tres expresidentes vivos contribuyeron a realzar la solemnidad del acto. Emilio Pérez Touriño, Fernández González Laxe y Gerardo Fernández Albor desearon suerte a Feijoo en una etapa tan difícil para este país. Touriño abogó por «ir na liña de construír e facer país en positivo» para «superar esta situación tan terrible». González Laxe subrayó que «un expresidente sempre vai axudar ao presidente, é a servidume que ten».

El momento cumbre del acto fue la interpretación del himno de Galicia. Esta vez, la cantante Rosa Cedrón ejerció en la Cámara el cometido que en el 2009 desempeñó en el Obradoiro la eurovisiva Lucía Pérez. La actuación, con el acompañamiento musical de la gaiteira Lorena Freijeiro, resultó magistral.

Finalizado el acto, el hall se convirtió en plató del intercambio de saludos y buenos deseos, con pleno de cargos del PP y ausencias de otros muchos de los que lo fueron. Sáenz de Santamaría fue la primera en desaparecer del alcance de las cámaras, lo que multiplicó el protagonismo del presidente. Aunque también su madre, Sira Feijoo, tuvo su momento. Destacó sobre el desenlace electoral que, si bien esta vez lo «tenía muy difícil» por el contexto de crisis, triunfó a base de «muchísimo trabajo». A la alfombra de O Hórreo le espera una buena limpieza.

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