Recorte de cargos y chiringuitos

m. cheda SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

28 nov 2012 . Actualizado a las 13:00 h.

Si bien al Parlamento ayer acudió Feijoo II el Dinamizador, también se dejó ver Alberto I el Austero. Vuelven los recortes al entramado burocrático.

INSTITUCIONES

Parlamento adelgazado y menos subvenciones a partidos y sindicatos. El líder de los conservadores prometió que su nuevo Gabinete «terá aínda menos altos cargos», en alusión implícita a que reducirá el número secretarios y directores xerais, pues el de conselleiros planea mantenerlo en ocho o, como segunda opción, rebajarlo solo a siete. Garantizó también que el plan de racionalización de la Administración paralela hallará continuidad en una tercera fase de supresión de chiringuitos, tras dos en las que ya han desaparecido más de medio centenar. Asimismo, «avalado polas urnas», se reafirmó en su propósito de dejar en 61 los 75 escaños del Parlamento y propuso una mengua de las subvenciones a partidos, sindicatos y patronal. Por último, sin aguardar a lo que se decida a nivel español, al alimón con la Fegamp meterá mano, dijo, al desajuste de los sueldos municipales.

RELACIONES

Amigos para batallar en Bruselas y un nuevo modelo de financiación. Si va adelante con lo que ayer adujo ante sus señorías, el candidato a la presidencia luchará contra el actualmente «inxusto» modelo de financiación autonómica, para que en su futuro proceso de revisión se primen criterios que favorezcan a Galicia, como la dispersión y el envejecimiento de la población, y se fijen suelos plurianuales de transferencias. Además, propondrá la creación de un frente común con Andalucía, Castilla-La Mancha y el Gobierno central para conservar «a maior porcentaxe posible» de los fondos que las tres comunidades reciben de Bruselas, conseguir que la UE otorgue más peso a las alianzas entre regiones a la hora de distribuir dinero y revisar los criterios de reparto del Fondo de Compensación Interterritorial.

CONSENSOS

Mano tendida a la oposición para temas concretos. Menos para una hipotética reforma del Estatuto, que ni mentó, Núñez Feijoo brindó consensos a la oposición para casi todo: «ordenar» el mapa de concellos, hacer piña en Europa, «seguir blindando os servizos públicos», elaborar una nueva Lei do Solo, impulsar un «gran pacto polo futuro do rural», defender fuera el sector lácteo, fomentar dentro el diálogo social...