A estas alturas hay demasiadas dudas e incógnitas sobre cuál va a ser en Galicia la atención a los inmigrantes irregulares. Por un lado, no se han fijado los requisitos que se les va a pedir. Lograr un certificado de ingresos del país de origen parece sencillo en Alemania o Gran Bretaña, pero en Senegal o Mauritania no tanto. Y si se limita a exigir los 183 días de empadronamiento y la falta de ingresos en España serán básicamente las mismas condiciones que la Xunta pedía a los inmigrantes hasta ahora para dar la tarjeta.
La otra incógnita es la asistencia que tendrán los irregulares que se adhieran al programa gallego de salud pública. ¿Tendrán los mismos derechos a recetas, pruebas diagnósticas e inclusión en listas de espera?
Una tercera duda es qué ocurre durante la moratoria que el Sergas ha dado a los irregulares. En la presentación del programa de salud, la titular de Sanidade señalaba que tendrían la misma asistencia aunque ya no tuviesen tarjeta sanitaria durante el período de tránsito, y ayer el Sergas mantuvo que podrán seguir usando la tarjeta con normalidad hasta que pasen los seis meses de moratoria, aunque no tendrá validez fuera de la comunidad autónoma. Este plazo, además, será diferente en función de la persona, ya que la Xunta aseguró que se darán seis meses desde la primera vez que el inmigrante haga uso del centro de salud. Dudas que en un tema sensible como la sanidad hay que despejar.