El mayor problema que tiene el adelanto es su explicación

d. s. santiago / la voz

GALICIA

Quienes conocen de cerca la trayectoria de Alberto Núñez Feijoo en la dirección del PP gallego y en la presidencia de la Xunta saben que aunque pueda verse seducido alguna vez por los atajos para alcanzar algún fin, suele concederle una atención especial al discurso político. A eso que se ha dado en llamar la coherencia para no verse sorprendido en una contradicción.

Y posiblemente sea esta característica, en la que Feijoo le gusta verse reflejado, la que puede aportar algunas pistas sobre sus planes electorales, pues en los últimos meses, cuando el debate sobre el posible adelanto de las elecciones autonómicas saltó a la palestra pública, el presidente de la Xunta y los principales dirigentes del PP se dedicaron a construir un discurso en favor de agotar la legislatura.

Lo hicieron ya desde la Navidad pasada, aunque remarcando siempre la capacidad que en un momento dado podría tener Feijoo de adelantar los comicios, si las circunstancias así lo aconsejaba. Y lo hicieron de una forma ya muy clara desde el mes de mayo, cuando el lendakari Patxi López perdió la mayoría en el Parlamento vasco por la ruptura de la alianza con el PP.

En aquel momento, el propio Feijoo, desde el atril del Consello de la Xunta, enfrió el ruido del adelanto electoral que empezó a rondar a Patxi López al remarcar que la situación gallega no era intercambiable con la del País Vasco.

Dijo, de hecho, que en Galicia había «estabilidade» política, Gobierno y programa para agotar la legislatura. Y lo llamativo es que todas esas condiciones se siguen cumpliendo en estos momentos.

Por eso el principal problema que tendría el adelanto al 21 de octubre es la explicación. ¿Qué razones esgrimiría ahora el presidente y el PP gallego para justificarlo?