El vicealmirante Fernando Zumalacárregui defendió ante el tribunal que la fragata «navagaba con seguridad»
19 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.«La fragata Extremadura navegaba con seguridad». Esa fue la postura que defendió ante el tribunal el vicealmirante Fernando Zumalacárregui en el juicio que se está celebrando en A Coruña por el accidente que tuvo lugar en el 2005. Según él, se debió única y exclusivamente a un fallo en los materiales. Ello lo acredita en base a la investigación interna que, con carácter de urgencia, se realizó tras la explosión para evitar que el suceso se repitiera en otros buques.
Ese argumento fue el núcleo de lo ocurrido en la tercera jornada del juicio oral, que se celebra en el Juzgado Militar Territorial número 4 de A Coruña. Se pretende dilucidar qué ocurrió en el accidente en el que murieron dos personas. Zumalacárregui aseguró que el buque había superado todas las revisiones de mantenimiento antes del siniestro.
Además del vicealmirante, también habló en la vista el exalmirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Sebastián Zaragoza. Refrendó la primera versión en todos los extremos, apelando a los mismo fallos de material y el hecho de que la explosión fuese totalmente impredecible. Además de ellos, otros once testigos, oficiales y mandos de la Marina, declararon en una maratoniana sesión que arrancó a las nueve de la mañana y duró hasta la una de la tarde. Se trataba de cabos y otros mandos militares.
Para hoy está previsto que continúe la vista con nuevas declaraciones. Una decena de testigos contestarán a las preguntas del tribunal dentro de un proceso que está previsto que concluya mañana viernes.
Un accidente con dos muertos
El suceso que originó el proceso tuvo lugar el 19 de diciembre del 2005, en Ferrol. Una explosión en las calderas de la fragata, construida en los años setenta, acabó con la vida de dos marineros: Erik Noval y Francisco Pérez, de 20 y 28 años respectivamente.
La postura de la Armada es la defendida por Zumalacárregui y Zaragoza en sus declaraciones: la de que fue algo totalmente fortuito. Frente a ello, está la versión del cabo primero Jorge Gago, mecánico de guardia la noche del suceso. Ante el tribunal dijo que alertó en varias ocasiones a sus superiores de los altos niveles de contaminación por cloro detectados en la caldera.