Hay días en que Santiago se levanta de la cama y, como ayer, se indigna con el gobierno de Abel Caballero: «É nefasto», dice; «provoca desfeitas», clama, «non defende a esta cidade», abronca.
Hay otros días en que quien se levanta de la cama es Domínguez. Esos días vota presupuestos que dan alas a Caballero, pacta repartos de sueldos y hasta pide que se expulse a los indigentes del centro de la ciudad.
Todo depende. Un día es Santiago el ciudadano, otro es Domínguez el político. Parecen un solo portavoz del BNG de Vigo, pero en realidad son dos. Hay uno que se preocupa por los intereses de los ciudadanos, que pelea, que pone contra las cuerdas al gobierno local ante sus innumerables desmanes. Hay otro que cobra de la oposición pero que vive del gobierno. Uno combativo y otro apoltronado.
Sí, definitivamente, el Bloque sufre una crisis interna.