Registrarán mañana dos iniciativas para abrir el proceso de relevo
06 may 2012 . Actualizado a las 11:52 h.La crisis abierta en la institución del Valedor do Pobo debido a unas manifestaciones hechas por su máximo responsable, Benigno López, en las que pidió la suspensión de la ley de dependencia y consideró «xustos» los recortes emprendidos por el Gobierno, llevaron ayer a los grupos de la oposición, el PSdeG y el Bloque, a mover ficha para reclamar la destitución del defensor de los gallegos en el Parlamento, pues entienden que con sus palabras ha incurrido en uno de los motivos que justificarían el cese.
Tanto los socialistas como los nacionalistas registrarán mañana mismo sendas iniciativas dirigidas a la Mesa del Parlamento y a la comisión de peticiones para abrir el proceso de relevo de Benigno López casi tres meses antes de que expire su mandato de cinco años. El secretario de Organización del PSdeG-PSOE, Pablo García, explicó ayer que su grupo parlamentario invocará el artículo 5 de la Lei do Valedor, en el que se estipula que una de las causas de cese puede ser el «notorio incumprimento das obrigas e deberes» en el ejercicio de un cargo.
También el grupo del BNG, a través del diputado Alfredo Suárez Canal, portavoz en la comisión de peticiones, adelantó el viernes que los nacionalistas tramitarían formalmente la petición de la dimisión, que solo puede llevar a cabo el Parlamento, exigiendo además que exista un elevado grado de concertación política. De hecho, el Parlamento es el encargado de elegir por una mayoría cualificada de tres quintas partes (45 de los 75 diputados) a su alto comisionado para ejercer de defensor de los gallegos y tramitar sus quejas ante distintas instancias de la Administración pública. Y por la misma razón es la Cámara autonómica el único órgano facultado para promover un cese que, por otra parte, nunca se produjo en los veinte años que lleva funcionando la institución.
La posibilidad de que prospere la petición de los grupos de la oposición tiene ciertas limitaciones, pues el PP, que ostenta la mayoría, podría llegar a enfriar la iniciativa. Para empezar, la solicitud del PSOE y el BNG deberá ser calificada por la Mesa del Parlamento, donde el PP manda aritméticamente y, llegado el caso, se remitiría a la mesa de la comisión de peticiones para su tramitación, donde ocurre lo mismo y se podría llegar a demorar el proceso.
Así que, sin acuerdo de los dos grandes partidos, PP y PSOE, es difícil que se pueda tramitar la destitución de manera inmediata. Por otra parte, los dos grupos mayoritarios están condenados a entenderse para, llegado el caso, buscar un nuevo perfil para el puesto de consenso para ser votado por el pleno de la Cámara, toda vez que la supresión de la institución no fue reclamada formalmente.