El nuevo ajuste de Rajoy hace temblar a la Xunta

Domingos Sampedro
domingos sampedro SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

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El Gobierno gallego está abocado a reducir en 500 millones de euros el gasto en sanidad y educación

16 abr 2012 . Actualizado a las 11:54 h.

Por más vueltas que intente darle, el Gobierno gallego va a tener que reducir este año en algo más de 500 millones de euros el gasto en la sanidad y en la educación debido al ajuste adicional de 10.000 millones decidido por Rajoy para contener el déficit público y cumplir con Bruselas. La cifra es apreciable. Equivale al 5,5 % del actual presupuesto de la Xunta -que ya mermó un 15,1 % en los dos últimos años- o a la cantidad que ahorraría el Sergas aplicando cinco años su política de financiar únicamente las versiones de los fármacos más baratos.

Así que con un tijeretazo de esta envergadura, que sufrirán de forma simétrica las comunidades como prestadoras de los servicios básicos, no es de extrañar que el Gobierno de Núñez Feijoo tenga dificultades para disimular la inquietud que le genera el impacto de las medidas más duras que se van a tomar desde Madrid.

A mayores, la fase más aguda de la crisis, en la que se registrará un nuevo récord de paro, coincidiendo con el año en el que el PPdeG se lo juega todo para intentar revalidar el mando en la Xunta en las autonómicas. De hecho, no hace tanto que el 2012 estaba predestinado a ser el año preelectoral del lucimiento, en el que los descreídos verían circular los primeros AVE, los vigueses disfrutarían de un nuevo hospital y los coruñeses de un nuevo puerto, mientras la Ciudad de la Cultura se abriría al mundo para albergar los festejos del bicentenario de la independencia de varios países hispanoamericanos.

Nada de eso se ha cumplido ni previsión hay de que Feijoo pueda inaugurar una obra de gran entidad antes de presentarse a la reválida. A lo sumo, habrá de conformarse con vender ideas y compromisos, como ese al que se ha aferrado en el 2009 para hacer de Galicia una autonomía financieramente solvente y sostenible, marcando así las diferencias con otros territorios. En unos meses se podrá comprobar si la solvencia y la austeridad puede llegar a dar votos.

Desde la oposición, tanto el PSOE como el BNG están convencidos de que el desempleo, la política de austeridad y la agenda de recortes impulsada desde Madrid van a ser, precisamente, los tres principales puntos débiles que va a tener el Ejecutivo gallego para afrontar con tranquilidad las elecciones. Después de decírselo esta semana un par de veces en el Parlamento, el líder socialista, Pachi Vázquez, insistía ayer en reprocharle a Feijoo que no tenía recetas para salir de la crisis. «Como non teño solucións, vendo as xoias», dijo gráficamente.

La Xunta deberá decidir ahora cómo aplica el ajuste que le toca. El miércoles se reunirá con las demás comunidades en el Consejo Interterritorial en un intento de ampliar el copago en los medicamentos. Una medida tomada entre todos siempre desgasta menos a uno. Pero lo peor de la crisis se detiene en este punto o si el temor a una intervención de España obligará a usar de nuevo las tijeras.

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