Acusan a una bodega de Rías Baixas de introducir uva ilegal

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso VILAGARCÍA / LA VOZ

GALICIA

MONICA IRAGO

Un viticultor denuncia que utilizaron sus datos para camuflar la operación

29 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Un viticultor de Rías Baixas ha decidido recurrir al fiscal para denunciar lo que considera una estafa y un fraude por parte de la bodega que todos los años le compraba la uva. Una comunicación del Consello Regulador le permitió descubrir que, supuestamente, la empresa en cuestión estaba utilizando sus datos para introducir más uva de la que él le vendía. Por eso ha presentado la correspondiente denuncia ante la Fiscalía, en la que acusa al bodeguero de uso ilícito de denominación de origen, falsificación de certificación de origen, infidelidad empresarial delictiva e infracción de las leyes vigentes que regulan la denominación Rías Baixas.

Todos los viticultores adscritos al sello tienen una tarjeta electrónica en la que figuran sus plantaciones y la cantidad de uva que pueden recoger. Esta se entrega a los técnicos que vigilan la vendimia en las distintas bodegas para que quede constancia de la cantidad de uva que han entregado. Y aunque se supone que este documento es personal e intransferible, la práctica habitual provoca que las tarjetas estén siempre en las bodegas, para que la operación sea más cómoda.

Pero este exceso de confianza le ha costado un disgusto a uno de los viticultores. Según consta en la denuncia presentada ante la Fiscalía, en el año 2004 llegó a un acuerdo con una bodega para venderle la producción de su nueva plantación. Y así lo hizo hasta que en noviembre del 2010 le llegó una comunicación del Consello Regulador. La entidad le informaba de que ese año había vendido a la bodega 16.957 kilogramos de uva albariño. «Una cantidad desorbitada y sin correspondencia alguna con los 5.550 kilos» que figuraban en la factura que le había entregado la empresa, explica la denuncia.

Fue entonces cuando decidió solicitar a los técnicos un histórico de la uva que había vendido a la bodega. Y se dio cuenta de que, con su tarjeta, se había vendimiado mucha más de la que él había entregado.

Valor en el mercado

En todos esos años, en el Consello constaba que había recogido 36.382 kilos, cuando en realidad solo había facturado 27.623. Uva que habría alcanzado un valor de 42.215 euros. El viticultor también explica que, curiosamente, en la cosecha del 2011, histórica en lo que a cantidad se refiere, la bodega, alertada por lo que sucedía, solo le facturó 7.000 kilos, una cantidad muy alejada de la registrada en anteriores vendimias. Y denuncia que en el registro figuran a su nombre parcelas con una extensión de más de 10.000 metros cuadrados con las que no tiene ninguna relación.

Por todo ello pide a la Fiscalía que formule denuncia contra el bodeguero en cuestión, al que acusa de cometer un fraude.