A medida que pasa el tiempo se van conociendo más detalles de la crueldad exhibida por los asesinos. Tanto es así que algunos especialistas en cuestiones de seguridad no descartan, incluso, que el asesinato pudiera haber sido realizado por encargo.
El salvajismo que pudo apreciarse incluso sorprendió a personas que están habituadas a ver hechos violentos. Además de conocerse que la víctima mortal más joven llegó a perder varios dientes como consecuencia de los golpes, se sabe que a su padre llegaron a romperle por la base tres dedos de una mano. Parecería, incluso como si se los hubiesen retorcido intencionadamente para causarle un mayor sufrimiento.
Otros análisis efectuados a los cadáveres reflejan que los afectados recibieron golpes con algún objeto contundente. También se conoce que alguno de los cuerpos llegó a ser arrastrado por la casa. El hecho que la vivienda más próxima al domicilio donde ocurrieron los hechos estuviera vacía permitió a los asesinos actuar con mayor comodidad.
El entierro
Centenares de personas acudieron al entierro del padre y de su hijo que tuvo lugar ayer por la tarde en la parroquia de Burgás (Xermade). La iglesia resultó totalmente insuficiente para acoger a todos los asistentes, que, en gran parte, tuvieron que permanecer en el atrio y en el campo de la fiesta mientras se celebró el acto religioso. La comitiva salió de un tanatorio de Vilalba. Entre el grupo de familiares de las víctimas destaca la presencia de Ángeles Hermida Rodríguez, hija de uno de los asesinados y hermana del otro, que anteanoche llegó procedente de Londres, donde vive. Su madre sigue ingresada en la uci del hospital de Lugo en grave estado.