Las diez muertes en seis años en el vial de O Morrazo se debieron a invasiones del carril contrario en el primer tramo del trazado
15 dic 2011 . Actualizado a las 11:25 h.El conductor que circula por el corredor de O Morrazo tiene la impresión de hacerlo por una autopista, pero se trata solo de un vial de un carril por cada sentido y sin mediana en el que se puede correr a 100 kilómetros por hora.
Ese es su principal peligro. Un pequeño despiste a esa velocidad puede ser mortal. De hecho, los siete accidentes que se produjeron desde que está en servicio, en diciembre del 2005, en los que perecieron 10 personas, fueron todos choques frontales provocados por la invasión del carril contrario por parte de un conductor.
El vial tiene dos partes. Una es de 14,5 kilómetros. Une Rande con el acceso norte a Cangas. Es propiamente el corredor de O Morrazo y es el tramo en el que se produjeron todos los siniestros mortales. La otra es la continuación hasta Aldán, con menos tráfico, en la que no hubo accidentes de gravedad.
El vial tiene varios puntos conflictivos. A menos de un kilómetro del inicio hay un carril de adelantamiento en el tramo de mayor pendiente (un 6 %). Muchos conductores lo aprovechan para dejar atrás a camiones y a conductores más precavidos. Con frecuencia, el que adelanta no mide bien y fuerza situaciones de riesgo.
Último accidente mortal
Fue precisamente ahí donde tuvo lugar el último accidente mortal, en el que murió una joven de Vilaboa, Yasmina Calvar. Invadió el carril y chocó contra un vehículo que circulaba en sentido contrario. Unos pocos metros más adelante murió otra persona, un nonagenario de Bueu que perdió el control del su vehículo y se cruzó entre dos coches que circulaban de frente antes de chocar contra el muro lateral.
Solo hay un tramo en el que se permite adelantar en todo el corredor. Son unos 600 metros entre los kilómetros 5 y 6. En ese tramo se produjo el peor de los accidentes, con tres fallecidos, dos de ellos calcinados al no poder salir de su furgoneta en llamas. Todavía queda la marca sobre el asfalto. Al igual que los anteriores, fue un choque frontal. Hay voces que piden que se suprima la posibilidad de adelantar en esta zona, entre ellas, la del alcalde de Cangas.
Un kilómetro más adelante se produjo otro accidente mortal por otra colisión similar. Pereció un vecino de Gondomar tras estrellarse contra un camión. El lugar está en una recta, entre dos pasos elevados, en la que no se permite adelantar.
A diez kilómetros del inicio tuvo lugar un accidente en el que murió una vecina de Cangas, y días después, un bebé hijo de la mujer que conducía el vehículo a consecuencia del golpe sufrido. Circulaban en dirección a Rande justo en el lugar en el que está la salida a la PO-313, el principal acceso a Moaña centro, cuando recibieron el impacto frontal de un vehículo.
En ese lugar, según indica el responsable de los Bombeiros do Morrazo, la curva tiende a llevar a los coches hacia el centro de la vía. Un par de cientos de metros más adelante murió un joven moañés al chocar contra un coche que se dirigía a Cangas. En el 2006 se produjo el primer accidente mortal, falleció la canguesa María José Gil. Su hija Eva encabezó el colectivo de familiares que reclama más seguridad en este vial.
Una carretera con 16.600 vehículos diarios
El corredor de O Morrazo soporta un tráfico diario de casi 16.600 vehículos diarios. Son los datos del control realizado el pasado año en el inicio de esta carretera, en Domaio. A raíz de la oleada de accidentes del primer semestre del pasado año (8 fallecidos), un número significativo de conductores decidieron dejar de utilizarla y volvieron al viejo vial autonómico, la PO-551.
Entonces, encabezados por familiares y amigos de las víctimas, se realizaron varias movilizaciones reclamando medidas de seguridad. Pedían que se pintase una banda rugosa para separar los carriles y que se redujese a 80 kilómetros por hora la velocidad máxima. Proponían también colocar postes flexibles simulando una mediana. El colectivo entendía que actuarían como barrera psicológica, además de evitar adelantamientos.
La Xunta aceptó la primera de las peticiones y, además, colocó carteles recomendando no superar los 90 kilómetros por hora.
No aceptó, sin embargo, la propuesta de la mediana. El conselleiro anunció que agilizaría el proyecto de ampliación a cuatro carriles que había heredado del bipartito, entendiendo que sería la verdadera solución a los problemas de siniestralidad.
El proyecto quedó estancado, generando un fuerte malestar en la población de O Morrazo y entre los alcaldes populares de Cangas y Moaña. Este último pide que, al menos, mientras no se amplía el corredor, se instalen medianas en los puntos más conflictivos.