Risas de un día, tragedias para siempre

GALICIA

Tienen derecho a divertirse, a buscar aquello que, piensan, les dará unos minutos de subidón de adrenalina e incluso, podrían creer, de felicidad. Conducir, quizás, puede aportarles eso. Un coche o una moto, pero según las normas. Salir de marcha también. Otros preferirán un libro. Nadie discute en cuestión de gustos, ni tampoco nadie afirma que los locos sean siempre los jóvenes. No obstante, en lo que nunca deberían caer es en buscar esa euforia poniendo en riesgo su vida; la de sus acompañantes, si los hay; y la de los demás conductores con los comparten carretera.

Poner una moto a más de 250 km/h por una vía ya de por sí peligrosa, en un caso; o intentar llegar a casa con las manos al volante y síntomas claros de embriaguez, en otro, son dos actitudes que denotan una falta de civismo total, un inexistente respeto por la necesaria convivencia. Falta de educación vial y falta de educación personal. Deberían saber que hay risas de un día que pueden acabar en tragedias para siempre, que hay actos que pueden tener consecuencias más graves que una simple resaca y que los daños que pueden causar con su actitud superarían, en mucho, lo que marca la aguja del cuentakilómetros.