Una vía para conquistar un trabajo

M. escauriaza REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Usuarios creen que la autopista es práctica, pero muy cara y deficiente en algunos servicios

02 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Si la leyenda dice que Dios posó su mano sobre Galicia y creó las rías, para Berta Nogueira, vilagarciana de 25 años, su particular milagro para salir del paro podría cumplirse gracias en parte a la AP-9. Es su mejor aliada para inundar Galicia de currículos. Otros usuarios tampoco entenderían ya su vida sin esta larga lengua de asfalto.

Licenciada y con máster en comunicación institucional y política, esta joven se convirtió en junio en otro suculento bocado de la voraz crisis. Recortes presupuestarios en la institución en la que trabajaba la dejaron en la calle. Admite que por la AP-9 se circula con seguridad, pero se queja de las «tremendas aglomeraciones» en Santiago, sobre todo en el acceso al aeropuerto. «Sales de una curva -dice- y te encuentras de repente con una cola brutal». Tampoco está satisfecha con el firme del asfalto y, ni mucho menos, con el dinero que le está costando entregar personalmente más de doscientos currículos en otras tantas empresas de Santiago, Pontevedra, Vigo y Vilagarcía: «Empecé por la zona que prefiero, pero llegaré hasta donde sea necesario». La falta de cartera la suple con ingenio: «El otro día cuando iba de Vigo a Pontevedra decidí salirme en Rande». Se ahorró 3,05 euros. «A los camiones no les compensa, pero a los coches, sí, porque la carretera general ahora está genial y solo tardas cinco minutos más». Habla de la N-550.

Más implacable es Santiago Vilas, quien desde hace 14 años transporta un camión cisterna con mercancía peligrosa del sur al norte de la comunidad. «Ves el día a día y... ¡uf! No se entiende cómo no hay un arcén en condiciones para solucionar cualquier problema; un golpe y ya se lía, no puede pasar casi ni una ambulancia, y no digamos si es el puente de Rande...». Se queja de la escasez de áreas de descanso y de fallos en el telepeaje, que utilizan ya el 43 % de los usuarios. «Y Vigo-Pontevedra, ¡carísimo!», añade. Su camión paga 6,60 euros por trayecto.

Otro profesional del volante, Rouco Santos Doeste, atraviesa con su taxi esta especie de aorta gallega con demasiada frecuencia: «Está muy descuidada, hay arcenes con gravilla suelta y el puente de Rande es demencial: las juntas de dilatación son asesinas para el coche». El pasado 25 de julio lo pasó mal. Ni una sola señal advertía del inmenso atasco entre O Salnés y Alba (Pontevedra) y llegó una hora y media tarde con su pasaje: una novia y su padrino. La DGT no avisaba de tal circunstancia.

También se queja del precio, como lo hace Marta Conde, responsable de recursos humanos en Inditex. «Lo peor son las curvas mal peraltadas que hay entre Santiago y Pontevedra, ahí no deberían ni cobrar», afirma tras subrayar que «en invierno es un tramo muy peligroso».

Enrique Magdalena, al que el tajo le obliga a cruzar la AP-9 cada día a las 4.30 de la madrugada, tuvo su gran experiencia cinegética a la altura de Ordes, donde él y otro conductor dieron caza ¡a un jabalí! «Reclamé los daños a Audasa y me remitieron al tecor de la zona [sociedad de caza]. ¡Una tomadura de pelo, porque, que yo sepa, estos bichos no saltan!». Enrique Magdalena reivindica directamente la gratuidad total.