Más de 130.000 vecinos han convertido la ría de Ferrol en su desagüe natural. No tienen otra opción. La depuradora recién construida aún no está conectada. Vigo y sus municipios vecinos generan cada día casi cuarenta millones de litros de aguas residuales sin tratamiento alguno que acaban en la ría a través de emisarios submarinos. Sus depuradoras no tienen capacidad para abordar el problema. En la ría de Arousa, los ríos que alimentan de riqueza biológica un estuario de valor incalculable son al mismo tiempo autopistas del mal que arrastran contaminación procedente de tierra adentro. La relación de despropósitos es interminable. Lo que ha ocurrido en Galicia con el saneamiento de las rías resulta bochornoso. Una vergüenza colectiva. Y que esto haya ocurrido en un país con casi 5.000 mariscadores a pie, 4.000 barcos de artes menores y miles de bateeiros que hacen de Galicia el segundo productor mundial de mejillón tras China (intente encontrar algún otro sector galaico que compita a ese nivel con el gigante asiático...), por citar solo algunos ejemplos, no tiene perdón. En Galicia se ha jugado a la ruleta rusa con uno de sus principales activos. Y se ha hecho con cierta alevosía, destinando alegremente cientos de millones de euros procedentes de Bruselas a salpicar la costa de paseos marítimos de rentabilidad social más que cuestionable (la ganancia electoral es otra, por descontado) en lugar de atender lo que realmente era esencial. Y así nos luce el pelo.
Fondos que completan los 300 ya invertidos en saneamiento de rías
91
Millones de euros
Con emisiones contaminantes en la ría de Arousa, la más afectada
90
Puntos de vertido
Vertidos eliminados en la legislatura, con 900.000 euros en sanciones
130
Vertidos limpios