Arropado por la plana mayor del PSdeG y por los dos ministros gallegos en Madrid, José Blanco (Fomento) y Francisco Caamaño (Justicia), el vicepresidente primero del Gobierno se lanzó ayer desde Galicia como el cartel electoral de los socialistas para las generales, a seis días vista de que el partido lo proclame como tal. Pérez Rubalcaba eligió para esta finalidad un formato atípico: un debate a puerta cerrada con más de 300 militantes, que se prolongó durante dos horas y que puso el trazo grueso en repasar decisiones económicas, pero que también aprovechó para exhibir su sintonía con Blanco. «Somos una pareja de hecho desde hace ocho años», dijo sobre el ministro lucense.
Los guiños y las continuas referencias de Rubalcaba al ministro de Fomento, sentado durante el debate enfrente del futuro candidato socialista, no pasaron desapercibidas para casi ninguno de los presentes, y si a algo contribuyeron fue a animar más si cabe las especulaciones que han empezado a hacer cargos intermedios del PSdeG sobre un posible desembarco de José Blanco en Galicia tras las generales con vistas a convertirse en cartel electoral para las autonómicas del 2013.
El secretario general de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, se reservó el papel de maestro de ceremonias en este encuentro, dando la vez a los militantes para que formularan sus preguntas a Rubalcaba, que respondió a todos en mangas de camisa sin eludir siquiera las cuestiones suscitadas por el sector crítico de Vigo.
Recuperar la credibilidad
Instantes antes de que comenzara la reunión, el ministro portavoz del Gobierno mantuvo un breve encuentro con la prensa para explicar lo que iba a pedirle a los militantes socialistas. «No los necesito para responder al PP, sino para escuchar a los ciudadanos», matizó, con la finalidad de elaborar «un buen programa electoral», que tomará forma en el marco de la conferencia política que tendrá lugar a partir del 30 de septiembre. De lo que se trata, insistió el candidato, es de recuperar la credibilidad «para que nos voten».
Sin apelar a aquella «remontada» esgrimida por Felipe González en 1996, también aseguró Rubalcaba que los socialistas todavía «tenemos margen» para mejorar en los sondeos tomando las medidas adecuadas para hacer frente a la crisis.
A este último apartado dedicó buena parte de su intervención, al poner en valor algunas de las últimas decisiones adoptadas por el Gobierno, como la reducción del salario que pueden embargar los bancos por el impago de una hipoteca. También hizo su lectura del movimiento 15-M. «Lo que quieren es economía, es empleo», les dijo a los militantes, aduciendo que las imperfecciones que puede tener la democracia ya existían con anterioridad a la crisis.