El movimiento de sillas que preparan PSdeG, BNG y PP depende del calendario electoral que maneja el candidato
03 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El inminente baile de sillas que se prepara en la escena política gallega, y al que no es ajeno ninguno de los grandes partidos, depende de un señor nacido en la encrucijada de caminos de Solares (Santander) hace casi sesenta años. A seis días vista de ser proclamado candidato del PSOE a la Moncloa, Alfredo Pérez Rubalcaba aterriza hoy en Santiago para ver a la alicaída militancia que aguantó el golpe del 22-M. Viene con el ánimo de implicarla en la carrera de unas generales que, de rebote, acelerarán los cambios orgánicos que en el PSdeG y el BNG están pendientes de hacer desde el 2009, a la vez que puede propiciar ajustes en el Gobierno de Feijoo.
Formalmente, la firma para convocar los comicios la tiene Zapatero, pero es Rubalcaba el encargado de manejar el calendario, decidir la fecha de salida del Gobierno o mover las agujas del reloj en favor de un adelanto de las legislativas al 27 de noviembre, posibilidad que no está descartada, por mucho que el PSOE abone en público a la idea de agotar la legislatura, a la que el PP fía todas sus apuestas.
La gestión de la fecha electoral es el arma más poderosa que tiene el que gobierna para tomar ventaja frente al adversario. Fraga la esgrimió en el 2005. Adelantó y perdió la Xunta. Touriño eludió anticipar y perdió igualmente, porque no todo depende de una fecha.
Pero el tándem formado por el Rubalcaba candidato y el José Blanco que dirigirá la estrategia electoral, una vez que abandonó la coordinación del día a día, es más propenso a manejar el aparato teniendo en cuenta hasta los análisis más insignificantes, de tal modo que si el adelanto que parece avalar la mayoría de la sociedad, a la vista de los sondeos difundidos, le da alguna expectativa a mayores al PSOE, entonces las Cortes podrían disolverse a principios de octubre, coincidiendo con la conferencia política que celebrarán los socialistas para sentar las bases de su programa electoral. ¿Coincidencia o encuadre de fechas? Quizás en la encrucijada de Solares esté la respuesta.
La perspectiva del adelanto condicionaría todos los cambios orgánicos que se han empezado a preparar en la política gallega. Esta perspectiva obligaría a retrasar la asamblea nacional que el BNG fijó ayer para octubre, donde se decidirá su ser o no ser, pero también la asamblea del PSdeG de A Coruña llamada a elegir al relevo de Javier Losada al frente de la agrupación. Incluso aplacaría el nuevo propósito evocado por Pachi Vázquez para proclamar en otoño al candidato socialista a la Xunta, lo que permitiría que los militantes gallegos decidieran con el escenario de Madrid despejado y con el ministro José Blanco libre de ataduras.
Estos movimientos tocarán al PP gallego de forma más ladeada. Feijoo ya inició la renovación de cuadros en el 2006, que mantiene abierta como una especie de promoción continua en cada convocatoria electoral. Las generales no van a ser menos, y podrían darle la oportunidad de mover ficha en el seno de su Gobierno. Quizás no tanto por él mismo, pese a que la oposición lo muestra siempre ambicionando un puesto en Madrid, sino porque una victoria de Rajoy le abriría la puerta a promocionar a algún conselleiro o alto cargo como ministrable.
CRÓNICA POLÍTICA