Blanco se hace más gallego

Domingos Sampedro
domingos sampedro SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El ministro de Fomento se desliga de una posible derrota del PSOE en generales y amplía su agenda política en Galicia

26 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Todo sigue abierto, pero todo empieza a ser distinto. La posibilidad de que el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, pueda poner rumbo a Galicia tras las elecciones generales para disputarle a Núñez Feijoo la presidencia de la Xunta alimenta desde hace meses artículos de prensa y se ha convertido ya en un elemento de debate entre los propios socialistas gallegos. En el cuerpo a cuerpo con los militantes que coronan sus frecuentes incursiones gallegas, el ministro de Fomento se encarga de fomentar que otros muchos deshojen con él la margarita de su futuro, mientras empieza a hacer gestos que salvaguardan su perfil como posible cartel electoral en el 2013.

Algunos de esos gestos se han producido en la última semana. El primero de ellos se conocía el lunes, al término de la ejecutiva federal del partido, cuando se hacía oficial que, por primera vez en la última década, Blanco no coordinará la próxima campaña electoral del PSOE, decisión que coloca al dirigente lucense en un terreno mucho más seguro para seguir a flote tras una posible derrota del candidato Rubalcaba, al que, no obstante, apoyará muy activamente con su agenda política del ministerio.

El desmarque de Blanco no es menor, teniendo en cuenta que ha sido el carpintero de todos los éxitos electorales del zapaterismo, empezando por el congreso federal del año 2000, del que Zapatero salió convertido en secretario general por un estrecho margen de nueve votos, que el lucense había atado previamente con la ayuda de su móvil.

El segundo gesto, mucho más simbólico, se produjo el miércoles, cuando el ministro de Fomento dio por buenos aquellos dos consejos que le dieron a Rajoy en 1996 al irse a Madrid para asumir una cartera en el Gobierno de Aznar: «Cásese y aprenda gallego», lo retó Fraga al despedirlo, sin prever por entonces que en la Xunta también podía haber un presidente que no pasara por la vicaría, como es el caso de Feijoo, aunque sería mucho más extravagante ver a uno que no supiera hablar gallego.

Y Blanco, que siempre mostró una obstinada resistencia a expresarse en gallego en público, rompió el hielo el miércoles en el acto celebrado en Alvedro para presentar la ampliación del aeropuerto al pronunciar en gallego buena parte de su intervención.

El simbolismo de este gesto se vio reforzado más si cabe con la intensa agenda desarrollada por el ministro en su tierra natal, que volvió a pisar el jueves, el viernes y ayer mismo hablando gallego para inaugurar la base de Salvamento más grande de la zona norte, en Fene, y un nuevo helicóptero Helimer en A Coruña, probar el AVE entre Ourense y Santiago o inaugurar un puente en Lugo rodeado por un millar de personas. «É o que queda», apuntan en su entorno.

El único escollo que podía disuadir a Blanco de hacer las maletas para regresar como candidato era el empecinamiento del secretario general del PSdeG, Pachi Vázquez, de ser proclamado candidato a la Xunta tras las municipales, lo que sin duda le cortaría el paso. Pero incluso esta opción se ha desvanecido con los malos resultados del 22-M y la indicación federal de primar la unidad frente a los movimientos orgánicos, lo que una vez más preserva la perspectiva gallega del ministro lucense.

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