Un doble asesinato ideado y ejecutado en común para comprar droga

La Voz

GALICIA

23 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La sentencia deja claro que Manuel Antonio Prado y Adriana Amoedo idearon conjuntamente el crimen. Sabían que las víctimas tenían dinero en casa porque se iban de viaje, y el 5 de septiembre del 2008 se presentaron en el piso de esta pareja, en Betanzos. Se sentaron uno a cada lado. Y cuando Pachá, un sadense muy conocido, estaba distraído, Manuel Antonio le propinó un martillazo por la espalda en la cabeza, al tiempo que Adriana lo acuchillaba de frente. Una vez muerto, registraron el domicilio y encontraron 1.200 euros con los que querían comprar droga.

Pero faltaba Claudia Castelo, la novia de Pachá. Esperaron a que saliese de trabajar de una cafetería y la aguardaron escondidos en el piso. Cuando la joven entró, Prado Riveiro la golpeó por la espalda, apareciendo de inmediato Adriana con un cuchillo para clavárselo repetidas veces. Con tanto ímpetu que llegó a clavarle el puñal en la pierna a su novio.

Luego ella se fue a su casa y Manuel Antonio se quedó descuartizando los cuerpos, una vez descartado el incendio del piso, como proponía Adriana. Terminó de hacerlo cuando ella no había terminado aún de limpiar el inmueble. Metieron los cuerpos desmembrados en bolsas, los subieron a la furgoneta de la víctima y se dirigieron a Ferrol, donde dejaron los cadáveres en un bidón en un monte. Una hora después eran detenidos en un control rutinario de la Guardia Civil cerca de Ribadeo.