Villaverde dice que la cal que compró era para sus viñas

Tamara Montero
tamara montero SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El georradar comenzó ayer a buscar los restos de María José Arcos en Luou

04 may 2011 . Actualizado a las 20:32 h.

La cal que adquirió Ramiro Villaverde meses antes de la desaparición de María José Arcos era para las viñas que posee. Al menos así explicó el único imputado por la desaparición hace 15 años de la compostelana María José Arcos las facturas encontradas en su domicilio durante el registro llevado a cabo a principios de abril. El acusado también argumentó que los espráis paralizantes los utiliza para borrar rastros en sus jornadas de caza, con las que relacionó también las armas y la munición encontrada en su vivienda.

Durante el interrogatorio que se le realizó el lunes, el imputado negó, asimismo, que la desaparecida le hubiese prestado un millón de pesetas (6.000 euros), un hecho que, según la acusación, «está probado». De hecho, el abogado de la familia, Evaristo Nogueira, anunció ayer que a la vista de los datos obtenidos hasta el momento y de las contradicciones en las que incurrió el imputado durante su interrogatorio, hay elementos suficientes para, «con independencia da investigación», solicitar la apertura del juicio oral contra Villaverde. Sin embargo, Nogueira matizó que «obviamente» la investigación policial es importante y que debe «desenvolverse con normalidade» para después sacar conclusiones de los hallazgos.

Las declaraciones de Nogueira llegaban casi a la misma hora a la que comenzaba la búsqueda de los restos de María José Arcos mediante el georradar de la empresa Insitu. Un tenso silencio, solo roto por los comentarios de los numerosos periodistas concentrados en el lugar, envolvía los alrededores de la casa de Ramiro Villaverde en Luou (Teo) a las diez de la mañana de ayer. Con puntualidad británica, enfilaron la pista que da acceso a la vivienda de Villaverde los abogados de la defensa y la acusación particular, la Guardia Civil, un forense del Imelga y los técnicos de la empresa Insitu, encargada del georradar que se utilizará en tres fincas del imputado.

Pocos minutos después y tras una breve explicación del médico forense Fernando Serrulla sobre el proceso -los plazos que se manejan son entre tres y cinco días de trabajo de campo y otros siete de interpretación de los mismos-, la comitiva se trasladó a la finca de Cova Raposa, de unos 300 metros cuadrados. Se trabaja con perfiles de entre 25 y 50 centímetros y en un máximo de tres metros de profundidad -a pesar de que las mediciones alcanzan los ocho- puesto que en el caso de haber cavado en el terreno, es muy complicado superar esos tres metros, según explicó Manuel Pereira. Los mayores contrastes de terreno ya pueden ser marcados tras la primera medición, pero no quiere decir que sea donde se encuentra el cadáver. Para eso habrá que aguardar al informe final. Por su parte, Serrulla aclaró que en el caso de que el cuerpo se enterrase en cal, esta destruye sobre todo las partes blandas, pero no necesariamente los huesos.

La previsión es que hoy se peine la finca de la vivienda y mañana la ubicada cerca del cementerio abandonado de Luou.